lunes, 2 de marzo de 2026

El experimento del ente

 





Descripción:

Imaginemos que un día, de repente, nos damos cuenta de que nuestro mundo no es en realidad nada de lo que nos han dicho. Al parecer, todo se basa en suposiciones; eso sí, muy acertadas y que coinciden con precisión con nuestra percepción. Pero tampoco es tan real como creemos: todo está representado por convicciones de poder. Aunque no se acerquen a la realidad, son estratagemas políticas. Son tantas las mentiras sobre el mundo y su historia a lo largo de la humanidad que, después de tantas falsedades, lo que queda es considerado verdad.

Hoy, mientras descansaba tumbado sobre la cama, observé cómo los rayos solares se colaban por el cristal. Sin saber por qué, me fijé en las partículas de polvo que flotaban en mi cuarto. Por unos segundos, me evocaron la idea de un universo desconocido. Súbitamente, pensé que compartían las mismas características que nuestro propio universo: miles de partículas flotando en el espacio. Dejándome llevar por la imaginación, imaginé que cada una de esas partículas podría ser la Tierra. Y, tras procesar la idea, concluí que nuestro universo podría ser un simple experimento creado por un ente desconocido, quien en su laboratorio habría generado las condiciones propicias para crear vida: unos seres inicialmente reducidos a células introducidas en un elemento líquido.

Él solo quería observar su comportamiento y desarrollo, comprobar si, además de sobrevivir, eran capaces de pensar por sí mismos y adaptarse al medio creado.

De vez en cuando, el ente provocaba situaciones para evaluar la evolución y adaptabilidad de estos seres ante adversidades e incidentes. Estos podrían presentarse en forma de lluvias desproporcionadas, huracanes, maremotos, terremotos y otros desastres naturales.

La imaginación me llevó a creer que la Tierra podría ser una simple hoja en una rama de tomatera, cuya forma recordaba los continentes conocidos. Además, esta hoja estaría dividida en hemisferios, con meridianos, y contendría elementos esenciales para la vida: luz, calor, frío, agua y viento, necesarios para que los seres humanos pudieran sobrevivir. Incluso supuse que un solo día en el mundo del ente podría equivaler al infinito en nuestro mundo.

En este punto, podría extenderme cuanto quisiera, pero basta con decir que nuestro maravilloso y gran mundo quizá no sea más que un estudio de seres superiores, observando cómo actuamos, nos desarrollamos y vivimos. Es posible que el ente esté sorprendido al ver que aquello creado para sobrevivir ha tomado un rumbo imprevisible. Aun así, siempre podría concluir que su experimento consistía en comprobar cuánto tardarían estos seres en acabar con su propia existencia.



Tal vez algún día comprendamos nuestra fragilidad. Tal vez algún día veamos nuestra grandeza.
Mientras tanto, seguimos aquí, danzando, viviendo, equivocándonos...
y siendo contemplados

No hay comentarios:

Publicar un comentario