Escrito el 22 de noviembre de 2015, revisado el 20 de marzo de 2026
Considero que, tanto en el Amor como en la Vida, es donde uno encuentra entremezclados el dolor y el sufrimiento con las alegrías y las ilusiones. Y que, dependiendo de la capacidad de interpretación de cada cual, puede aprender a vivirlos juntos o por separado. Y esto último, en el fondo, no depende de otra cosa que de la forma de actuar de cada uno.
Creo también que tanto la Vida como el Amor tienen algo de drama, y que nosotros no somos más que actores dentro de esa representación. La Vida se desarrolla en actos alternos, en escenarios cambiantes, en situaciones diversas… y entre unos y otros, siempre media el paso inevitable del tiempo.
No obstante, pienso que siempre será mejor vivir un drama que una tragedia. Pero, incluso así, quizá lo más acertado sea intentar vivirlo como si fuera una comedia. Es decir, afrontar la vida cotidiana —y también sus momentos más tristes o difíciles— desde el sentido del humor.
Entiendo que esta puede ser una de las maneras más sabias de recorrer nuestro camino: no negando lo que duele, sino transformándolo en algo más llevadero, más humano… y, tal vez, más pleno.

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