lunes, 27 de julio de 2026

Parte 1, episodio 11, ¿QUÉ HAY TRAS LA PANTALLA?

 


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Tras varios días sin poder conectarme a internet como consecuencia de una subida de tensión que inhabilitó el alimentador de corriente del router, y habiendo tenido que esperar a que me enviasen uno nuevo, estaba ávido de saber qué habría acontecido en el foro que me tenía completamente fascinado. Me llevó más de diez horas ponerme al día:

Bienvenidos al foro de la Amistad.
Creado por Juan.
Juan: Hola, buenos días a todos. Aquí les dejo algo por si les apetece leer un ratito y saber más de mí:
Domingo 7 de mayo de 2006. El día comenzó muy temprano y estaba con los nervios a flor de piel: Cristina hacía la Primera Comunión. Recuerdo que un mes antes se me ocurrió una idea mediante la cual hice saber al vecindario que, gustosamente, me gustaría invitarle al evento; para hacerme una idea de cuántos acudirían, necesitaba que se inscribiesen en una lista que dejé en la asociación de vecinos.
En total nos juntamos trescientos comensales. El gasto no me importaba; lo único que quería conseguir era recuperar lo que en mi infancia constituía una bonita costumbre: invitar a familiares, amigos y conocidos para que pasaran a tomar un aperitivo y algún tipo de bebida con el fin de acompañarnos en un día tan especial. Para ello contraté un servicio de catering, al cual le advertí que prefería que sobrase comida antes de que alguien se quedase sin comer y beber.
La gente se mostraba muy satisfecha y me lo hacían saber: «¡Qué pocas personas quedan como tú! ¡Gracias por tan magnífico día!». Con sus comentarios y el transcurso de la jornada, pude disfrutar de un feliz día en compañía de amigos y conocidos… Ellos evitaron que echase de menos a mis hermanos.
Jessica: ¡Hola, amigos! También he conocido, como vosotros, lo que significa el lazo de amistad que existía entre las personas años atrás; pero siento deciros que no hice la comunión, ya que no soy cristiana, aunque sí sé lo que se siente al estar rodeada de tantos amigos y familiares.
María: Hola a todos. Amigo Juan, cada día me haces ir recobrando la ilusión perdida. Al recordar la comunión de Cristina me hiciste retroceder en el tiempo y regresar a una linda época de mi vida… A medida que he ido leyendo, me he ido distanciando en el tiempo hasta llegar al día de ¡mi primera comunión! En mi caso, como éramos una familia muy humilde, nos tuvimos que juntar tres familias para poder hacer el convite; los asistentes fueron escasamente treinta personas, pero lo recuerdo como uno de los días más felices de mi vida. ¡Gracias, amigo, por conseguir que vuelva a sonreír y a tener un poco de fe en que todo se puede conseguir cuando se quiere de veras!
Peón de albañil: El día de mi comunión, a pesar de que por aquel entonces las familias como la mía se veían obligadas a celebrarlo en sus propias casas, el traje me lo hizo a medida un sastre amigo de mis padres, el cual también asistió al convite acompañado de su esposa e hijas. El regalo que más ilusión me hizo consistió en un paquete de cigarrillos que mi abuelo materno me entregó —a escondidas de mis padres, por supuesto—. ¡Qué tiempos aquellos! Los recuerdos los tengo tan presentes que me parece estar viviéndolos de nuevo.
¡Gracias, Juan! Es para mí un placer seguirte en el foro; cada día consigues que piense que ¡la vida es maravillosa! Entre los que participáis positivamente lográis hacerme sentir una persona afortunada y feliz, ya que pienso que las personas como ustedes, por desgracia, están en peligro de extinción. Es por eso por lo que agradezco al medio que hace posible que, día tras día, podamos intercambiar anécdotas de nuestra vida cotidiana. Me siento una persona privilegiada. En este medio y fuera de él he tenido la suerte de cruzarme con personas similares a mis criterios y costumbres, y eso es algo que no todos pueden decir, ya que cada cual valoramos las cosas de diferente manera.
Empresario: Pero qué manada de estúpidos. «Dios los cría y ellos solitos se juntan», como bien dice el refrán. ¡Yo no he hecho la comunión! Sencillamente porque no creo en Dios… Para creer en él hay que estar como vosotros: tontos, locos o ser analfabetos. ¡Ya que las personas inteligentes como yo solo creemos en lo que vemos, el dinero y la buena vida! A Albañil solo decirle que cuántas estupideces se pueden leer en tan corto espacio de tiempo. Lo único que conseguís es que, cada vez que os leo, ¡mis carcajadas se oigan en el otro lado del mundo! No creo que una persona en su sano juicio pueda ser tan estúpida y necia… Mi conclusión es que esta persona le da a la bebida; o sea, que es esclavo del alcohol…
Juan: «Señor empresario», si le molesta lo que aquí comentamos, lo tiene usted bien fácil… No es culpa nuestra que se sienta diferente. ¿Quizás se siente más grande? Ya que suele alardear de su sobrada inteligencia… Le voy a decir algo: creo que no soporta que otras personas conversen tranquilamente de cosas que tienen en común. No sé el grado de inteligencia que pueda usted tener y créame que me pesa tener que decirle que hay evidencias suficientes en su forma de actuar que indican que está bastante limitado. También quiero hacerle saber que eso de que «envejecer es algo obligatorio para el ser humano, pero madurar es solo una opción», y, posiblemente, sea esta la causa que no le deje entender que en la vida nadie es imprescindible y que todos somos necesarios.
Peón de albañil: Empresario, parece mentira que con la edad que tienes aún sigas sin evolucionar. ¡Cuídate, «amigo»! Es el consejo que te doy: acude al psicólogo y le explicas lo que sientes cuando nos lees. Quizás él te pueda ayudar con tus muchos complejos e inseguridades. ¡Hazme caso y ganarás en salud! Total, con tanto dinero como tienes, no te supondrá ningún problema económico.