jueves, 13 de agosto de 2026

Parte 2, episodio 11, ¿QUÉ HAY TRAS LA PANTALLA?

 

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Bienvenidos al foro: ¿Qué crees que aportas en Interchat y en la vida?
Creado por Albañil 62.

Enfermera: Hola, buenos días. ¡Qué tonterías! Con personas así no merece la pena perder el tiempo; es tan absurdo todo. La crítica con respeto se puede aceptar, pero hablar por hablar y decir sandeces es de patio de colegio. Hasta los niños cuando discuten tienen más sentido. La verdad es que lo de «Patoja» no lo entiendo, pero viniendo de la persona que lo dice, todo es posible. Yo, como todo el mundo, elijo a mis amigos, pero hay cosas que no tienen que ver con la amistad o con que alguien te caiga bien. Hablo de la libertad de expresión: a mí nadie me tiene que decir lo que debo hacer, pensar y mucho menos opinar. Digo y opino lo que quiero, con total respeto hacia todo el mundo, salvo cuando me pierden el respeto a mí. Acepto las críticas, pero no que me impongan lo que tengo que hacer. No soy la sombra de nadie porque tengo mis propios pensamientos, no como otros que en toda su vida no han sabido lo que es tener opinión propia y van por ahí defendiendo a los demás, cual vasallo servil. Existe la libertad de expresión y la crítica con respeto, y cuando alguno de estos personajes sepa de qué hablo, les contestaré.

Ángel de amor: «Dime de qué presumes y te diré de qué careces». A los dos os viene como anillo al dedo. Yo he visto mierdas por aquí y me da igual pisarlas, porque después tendré la precaución de lavarme muy bien; incluso lejía, si es necesario, me echaré. ¡Pero es que no he podido evitar pisaros, mierdecillas! ¡Júas, júas, júas...!

Albañil 62: Toda crítica, independientemente de que la aceptes o no, debe ser respetada y, si llega el caso, debatida. Al fin y al cabo, la crítica no es más que otra forma de manifestar lo que se percibe, sea de forma escrita, verbal o mediante el comportamiento, y siempre debe ser tratada desde el respeto; la opinión de los demás tiene los mismos derechos. Aquel que hace saber su parecer sin necesidad de insultar y menospreciar al otro tiene el derecho de expresarse libremente. Toda crítica ha de servir para tratar de que el oponente se dé cuenta de que quizás las cosas no son como él manifiesta y así, mediante el entendimiento, tratar de subsanar los errores cometidos. Ese tipo de críticas se pueden tener en consideración y respetarlas; además, sirven para mantener un diálogo coherente y poder adquirir conocimientos a través de las aportaciones dejadas por los participantes. No se trata de decir «esto es blanco o negro» y, si no estamos de acuerdo, caer en la bajeza de recurrir al insulto como única argumentación y justificación de su proceder.

Los carentes de razón y argumentos son muy amigos de recurrir al insulto. Es triste que gasten todo su «potencial intelectual» para generar conflictos y que no dediquen ni siquiera un segundo a mejorar su precaria situación personal. Ha de ser penosa, cuanto menos, una vida cuyo único aliciente sea entrar a discutir en un foro. Entiendo que pueda haber personas que no den para más y lo respeto, pues, al fin y al cabo, cada uno deja un fiel reflejo de cómo es ante los demás y no es necesario ser ningún experto para saber qué papel tiene asignado cada uno en su vida. En mi caso, admito la crítica e incluso puedo entenderla aun sin estar de acuerdo; pero de ahí a lo que aquí se puede leer, hay una gran diferencia. Participo en muy pocos foros, pero mi paso se puede seguir y ver cuáles son mi intenciones; del resto se puede mirar igual. Cada uno es dueño de sus actos y por ellos serán reconocidos. No entro aquí a decir quién es bueno o quién es malo: entro con la intención de entretenerme y de que mi tiempo por aquí pueda servirme de aprendizaje.

Enfermera: Bueno, Ángel de amor, lo de ¡mierda! te va más a ti, que eres una mierda bien gorda. Aparte de todo esto, tú y tus coleguitas lo único que conseguís con vuestra incomprensible forma de actuar —y hablo por mí— es hacerme reír. Yo os he bautizado con el nombre de una viñeta de un cómic famoso y muy español: «La familia Trapisonda, un grupito que es la monda», porque sinceramente a mí solo me hacéis reír. Y ten cuidado, no te pises tú mismo, no vayas a resbalarte, caigas sobre ti y te atragantes con tu propia mierda; y luego, como de costumbre, eches la culpa a los demás de tus propias miserias.

Albañil 62: Habrá que tener cuidado cuando uno describa el comportamiento de otra persona, no vayamos a adjudicarnos tantos personajes como descripciones se puedan hacer. Y es triste verse reflejado, sobre todo en personajes tan simples como los descritos en el libro. ¡Ah!, por cierto, quizás vea la luz en breve: el contrato ya está firmado y en poder de la editorial. El día que esto se haga físico, pondré en la página la manera de hacerse con el libro.

El Demonio: Os cuento un chiste: —Lector: ¡Me gustó mucho tu libro! —Autor: Ah, ¿fuiste tú el que lo compró? ¡Muchas gracias! ¡Je, je, je!

Albañil 62: En mi vida, cuando hablo de algo, trato de que sea verdad para, en caso de que surja la necesidad de demostrarlo, poder hacerlo. La mentira, en cambio, es algo que difícilmente se puede demostrar, ya que solo existen las cosas reales y no así las inventadas, soñadas o intuidas. Para entrar en sitios como este —me refiero a Internet— tienes que ser consciente y saber diferenciar la realidad de la ficción porque, si no es así, corres el riesgo, mediante la confusión mental, de perder el norte. Según los entendidos, los primeros síntomas se manifiestan con cambios bruscos de comportamiento y, dicho esto, aprovecho para decir que Internet es un medio que causa muchas complicaciones en mentes de escaso aprovechamiento. Es como si uno quisiera vivir en un río por creerse pez: en poco tiempo comprobaría que su destino es morir ahogado por dejarse llevar por algo irreal.

Enfermera: Albañil 62, estoy de acuerdo con lo que dices sobre la crítica, el derecho a opinar y lo que expones en tus argumentos. La envidia es muy mala; la mezquindad sale y florece cada vez que aparece «la familia Trapisonda». La mediocridad, la falta de buen gusto y la necedad se hacen presentes cuando un grupo de acomplejados ve conspiraciones por todas partes. Lo positivo de todo esto es que me río mucho, y la sonrisa es de agradecer.

Albañil 62: Una cosa más que nos aportan los personajes de Interchat mediante sus escritos es que se definen perfectamente y no hace falta tergiversar nada, puesto que ellos mismos se retratan.

Ángel de amor: Yo personalmente... yo personalmente... ¡Júas, júas, júas...! Siempre la misma historia: que si la envidia, que si yo siempre digo la verdad, que yo siempre demuestro... ¡Mira, campeón! Ya que te aproximaste sin tener ni pajolera idea, te diré que tengo un Mercedes E 400 CDI en la cochera; ese es para cuando tengo que ir a fardar, porque para moverme por aquí lo hago en un BMW X5, más que nada porque es más cómodo. Y yo, al contrario que tú, nunca he estado en paro: soy mi propio jefe y, aun con la galopante crisis que nos afecta, mantenemos a quince empleados. No te diré qué fabricamos, que con lo envidioso que eres igual tratas de hacer algo parecido y en vez de cohetes te salen triciclos... ¡Júas, júas, júas...! Tengo dos preciosos hijos, una parejita, y el chico con tres años tiene más luces que tú. Mi casa la diseñé personalmente; la estructura es de hierro y la hice yo. No es muy grande: tiene unos quinientos metros cuadrados, con un jardín de setecientos metros y una piscinita que no es grande, pero para remojarse en verano va muy bien. Escribir, escribo poco; más que nada porque leyendo lo que tú escribes se me quitan las ganas de hacer el ridículo tan grande que tú haces siempre que te pones a ello. Mejor que escribir, lo que hago es mucho deporte: juego al tenis como tres veces por semana, más que nada por mantenerme en forma y tener mi mente despejada, y no como tú, que la tienes enferma y con unos desvaríos a todas luces para ser diagnosticados por un especialista. ¡Júas, júas, júas...! Después sigo con la descripción; no creo que más envidia de la que me puedas tener nazca en ti, pero por si acaso, yo sigo como decía Felipito Takatún, un personaje interpretado por el famoso humorista argentino Joe Rígoli. ¡Júas, júas, júas...!

Enfermera: Bueno, bajo mi punto de vista es usted un hombre muy afortunado. Espero y deseo que la suerte le acompañe.

Ángel de amor: Bajo mi punto de vista... lo que opine una necia me lo paso por el forro. Ya te dije en su día, y lo siento, que no eres mi tipo.

Enfermera: Me está cansando con sus estupideces. Pense lo que quiera, no me importa en absoluto.

Fontanero: Desde luego que voy a pensar y opinar lo que me venga en gana. Yo, al contrario que tú, llevo a la práctica lo de hacer, decir y sentir lo que me apetece. Y si te cansas, siéntate y relájate, que esto no hizo más que empezar; que ya hartito estaba de tanta tontería, estupidez y necedad por parte de la parejita. Como bien dice el ínclito: «La miel no está hecha para el hocico de la mula». Ya sé que no es la frase hecha, pero tu foto es lo que me inspira. ¡Je, je, je!

Enfermera: Ángel de amor, creo que usted es el típico homosexual reprimido, misógino y con complejo de Edipo. Le veo muy acomplejado y creo que presume de poseer coches, casas y dinero de sobra porque usted sabe que no enamoraría a ninguna mujer como Dios manda; porque a una mujer de verdad le gustan los hombres, y a usted, por la imagen que tiene en el perfil, se le nota que tiene mucha pluma, es amanerado y poco viril. Le aconsejo que cambie de sexo; total, no creo que nadie lo note. Es usted un personaje que, como no gusta a ninguna mujer, se vuelve hacia la acera de enfrente; y una vez que expire la meta que le gusta, no quiere cambiar de acera, pero como es un mierdecilla cobarde y vil, no se atreve a salir del armario y va alardeando de lo que no es para disimular. Solo que su aspecto físico, su voz afeminada y su pluma son tan evidentes que ni comportándose como un cerdo consigue engañar a nadie. Luego, a la hora de ligar con hombres, como su cara es lo más parecido a un cernícalo, si no es pagando no consigue nada. ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!, me lo estoy pasando pipa.

Genovés: ¡Caray!, este foro ya se volvió una guerra de declaraciones intentando ser ofensivos. Una verdadera pena. Recordatorio: un insulto lo es cuando el destinatario visualiza lo que le dicen como tal. Sean felices y no desperdicien la tecnología en cosas negativas.

Enfermera: Mira por dónde sale la pareja del cornudo gay. Es lógico: «Dos que se acuestan en un mismo colchón, se vuelven de la misma condición». Este le sale gratis; «el novio» lo pasea en cualquiera de los coches que dice que tiene y lo tiene en el bote. Carece de fuerza de voluntad, por eso se llevan tan bien. Lo único que ha de hacer es no llevarle la contraria; así, de esta forma, tiene cama, mesa y arreglo de tuberías gratis. ¡Ja, ja, ja, ja, ja, ja!, qué bien me lo estoy pasando.

Albañil 62: Comparto contigo lo que dices, Genovés, pero te sugiero que antes de que te posiciones en un bando u otro, si dispones de tiempo y te apetece saber de dónde parte todo, bastará con que leas un poco más arriba para comprobar que esta «guerra» no la he iniciado yo. Es más, si accedes al foro donde ha comenzado la «batalla», observarás que he intentado mantenerme al margen en todo momento. No me gusta estar pleiteando por causas que no conducen a nada positivo; no merece la pena. Lo he intentado con todas mis fuerzas, pero cuando ves que no sirve de nada, ¿qué haces?

Enfermera: De todas maneras, Genovés, por mi parte no voy a entrar más al trapo de esta gente. Ya verás quién es el que quiere guerra; te darás cuenta de quiénes son los que insultan y faltan al respeto.

Albañil 62: Enfermera, si acabas recurriendo al insulto, quedarás a la altura de los que no tienen razón ni argumentos, y de aquellos cuyo único aliciente es generar conflictos. De ciertos personajes hay que pasar como si de la mierda se tratase. Genovés, la verdad es que es una verdadera pena, pero esto es lo único que sabe hacer por aquí la mayoría de las personas, y más cuando alguien trata de hacer algo distinto a lo que son capaces de desarrollar ellos. La indiferencia es el mejor remedio para salvaguardarse de ser manchados de mierda. En cuanto al señor que presume de su alto estatus, decirle que no dé nada por hecho; aquí opinará cuando se lo permitan y no cuando a él le venga en gana.

Enfermera: Estoy de acuerdo contigo, Albañil; no merece la pena esta gente y no pienso entrar al trapo digan lo que digan, pero es que me enfada la impunidad con la que se comportan. Pero llevas razón, yo no soy así; que sigan insultando, no pienso entrar al trapo. ¡Gracias, Albañil!, eres un amigo y siento haberme comportado así; esta gente no merece que yo me enfade.

Albañil 62: Ni esta gente ni nadie tiene que ser capaz de cambiar tu estado de ánimo. En cuanto a este tipo de personas, se conoce que la vida les va tan mal que la única forma de resarcir su disconformidad es haciendo que otros lo pasen mal por sus atropellos.

Enfermera: ¡Sí!, así es, pero no va a volver a pasar. ¡Gracias, amigo!