jueves, 30 de abril de 2026


 

Y si hablamos de literatura…

Escrito el día 19 de noviembre de 2015, después de comer, a eso de las tres de la tarde, revisado el 30 de abril de 2026

Sin necesidad de extenderme demasiado ni entrar en valoraciones que, por lo demás, podrían resultar innecesarias o incluso discutibles, diré lo siguiente:

A menudo se habla de dos tipos de literatura: la comercial y la clásica. La primera se asocia principalmente con el entretenimiento del lector y la obtención de beneficios económicos; la segunda, además de entretener y también generar algún tipo de rendimiento, suele entenderse como aquella que incorpora, de forma más o menos implícita, un mensaje orientado a la reflexión o la persuasión del lector.

Sin embargo, esta distinción no siempre es tan clara en la práctica. Las editoriales, en la actualidad, tienden a apostar con mayor frecuencia por obras con potencial comercial, especialmente cuando el autor cuenta ya con una base de seguidores o cierta visibilidad. Esto puede dejar en un segundo plano a escritores anónimos, independientemente del valor literario de sus obras.

Con los propios autores ocurre algo similar. El escritor de carácter comercial suele orientarse hacia la difusión rápida de su obra y el reconocimiento público, mientras que otros buscan, además del posible éxito, que sus textos inviten a la reflexión o transmitan algún tipo de aprendizaje. En mi caso, la intención no es otra que hacer llegar al mayor número posible de personas lo que encierran entre líneas mis escritos, sin renunciar por ello a la posibilidad de recibir el apoyo o reconocimiento de quienes consideren que mi trabajo lo merece, siempre desde la libertad y la generosidad del lector.