martes, 24 de marzo de 2026

Como aficionado a la escritura...





Como aficionado a la escritura, siempre he pensado que en la sencillez reside la esencia personal y la clave de todo autor.


Escrito en 2013, revisado en marzo de 2026

Cuando escribo, procuro que mis palabras vayan más allá de lo evidente. Mis textos no están hechos para ser leídos a toda prisa; están pensados para ser recorridos con calma, porque solo así se perciben los infinitos matices que surgen al captar y reflexionar sobre ellos.

¿De qué serviría leer o vivir de manera frenética si no somos conscientes de nada más?

Quiero compartir algo que, espero, no te deje indiferente. Estos dos textos, en el fondo, dicen lo mismo:

— A veces no entiendo a quienes sienten la necesidad de expresar sus emociones recurriendo a palabras que, quizá, ni siquiera utilizan en su habla diaria. Me parece que el único fin es impresionar a quien sigue sus escritos, y que, en muchas ocasiones, hay lectores que desconocemos el verdadero significado de esas expresiones.

— Con certeza, hay momentos en que no concibo a esos entes que exigen enunciar sus conmociones, apelando a léxicos que rara vez aplican en su uso cotidiano. Conceptúo que su único empeño es sobresaltar a quienes acompañan sus mecanografiados, y que, en numerosos casos, hay leedores que ignoramos el sentido auténtico de su dicción.

En mi opinión, un texto no es mejor por el número de adornos que contenga, así como un regalo no se vuelve superior por su envoltorio.

Lo verdaderamente fundamental es que el lector comprenda lo que deseo transmitir, sin florituras innecesarias. Creo que es importante facilitar el entendimiento mediante palabras sencillas y un diálogo que refleje la manera en que hablamos en la vida real.

Esto no es más que una opinión personal. No afirmo que sea cierta, ni digo que deba cumplirse, y mucho menos que tenga razón.