domingo, 22 de marzo de 2026

Cosas que acontecen en mi ciudad… 1



Escrito en mayo de 2013, revisado el 22 de marzo de 2026

Paseando por la ciudad, al regresar de comprar media docena de gaseosas y un par de lechugas…

Al llegar a la confluencia de las calles Dos de Mayo con la de La Estación, es decir, el centro neurálgico de Miranda de Ebro, ayer me llamó la atención un hecho bastante curioso.

En mitad de la peatonal y transitada vía se encontraban dos personas que, por su aspecto físico, me hicieron pensar que podrían ser árabes; aunque, a decir verdad, no me atrevo a asegurarlo, ya que no les escuché hablar y la distancia era tal que no pude cerciorarme de cuál podría ser su nacionalidad.

Pero no fue eso lo que hizo que fijase mi atención en ellos, sino la situación en la que se encontraban: caminaban por el centro de la calle provistos de un carro, de los utilizados en cualquier centro comercial, tratando de transportar un colchón de matrimonio.

Y, ante la indolencia de los transeúntes —testigos circunstanciales que descaradamente les miraban y reían—, aquel desagradable marco escénico me llevó a pensar: ¿les habrán desahuciado y, al no tener liquidez para afrontar los gastos de una mudanza a través de cualquiera de las empresas dedicadas a estos menesteres, se han visto obligados a utilizar ese medio de transporte? Y, además de aquella lamentable situación, ¿han de soportar la humillación de quienes, sin ser conscientes de la realidad ni del problema por el que tal vez estén atravesando, se ríen a mandíbula partida?

En fin… me entristece, y mucho, la pasividad de las personas que se tienen por buenas y que, ante las adversidades de otros, lo único que hacen es señalar con el dedo índice y mofarse de los desdichados emigrantes.

Hoy les ha tocado a estas dos personas; mañana podría verme yo en su misma situación. Pero no sé si tendría el suficiente valor para defender lo poco que aún me queda: mi dignidad.


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