martes, 19 de mayo de 2026

La unión olvidada


 

La unión olvidada

Escrito el día 19 de noviembre de 2015, revisado el 16 de mayo de 2026

Hay varias formas de hacer política y de reivindicarse. Sin necesidad de entrar en valoraciones absurdas, diré que hace ya algún tiempo opté por hacerlo de manera independiente: a través de la escritura y desde el respeto, por entender que así es como hay que obrar. Aclarado esto, vayamos al grano sin más dilaciones.

El panorama político instaurado actualmente en España —además de absurdo, incomprensible, ineficaz, insufrible, improductivo y desgarrador— es la ¡hostia! Y digo la ¡hostia! porque no hay quien les entienda.

Por un lado están los libertarios, rojos o de izquierdas, empeñados en condenar y eliminar todo cuanto se llevó a cabo en el distante y desaparecido régimen. Se centran en que hay que generar empleo público, educación gratuita y sanidad gratuita, sin ser conscientes de que eso fue, precisamente, una de las pocas cosas buenas que se realizaron durante la dictadura. Y no lo digo porque lo haya leído o me lo hayan contado, sino porque fui testigo directo de ello durante mi infancia y preadolescencia.

Por el otro lado están los conservadores, azules o de derechas, intentando hacer justo lo contrario de lo que hicieron en su día sus antecesores durante el régimen franquista: intentan privatizarlo todo con un único y claro objetivo, que es gobernar el país bajo una dictatura encubierta.

El lema de los predecesores de la izquierda pura no era otro que «El pueblo unido…». En cambio, el de ahora —según los que dicen o intentan hacer ver que están al lado del proletariado— defiende a capa y espada que en la pluralidad está la clave para conseguir aquello que llevan anhelando desde hace cerca de ochenta años: tomar las riendas del país para, supuestamente, garantizar el bienestar social que por derecho de ley y naturaleza nos pertenece a todos por igual. Mientras unos y otros pleitean y debaten sobre qué está bien o mal y qué le vendría bien al pueblo, nos impiden gozar de una vida digna a un gran número de personas. Independientemente de lo que nos quieran hacer creer los diversificados grupos políticos, la realidad es que ellos solo se preocupan de alcanzar sus objetivos con el fin de satisfacer sus propios intereses.

Para no extenderme ni perderme en farragosas divagaciones, quiero hacerles saber a los de izquierdas que la solución está en la unión y no en la pluralidad. Estando unidos, independientemente de que gobernase la derecha, tendrían potestad suficiente para no dejarles administrar el país a su antojo o libre albedrío; por el simple hecho de que en España el número de personas humildes o pobres es mucho mayor que el de las «nobles» o ricas.

Así que dejad vuestra ambición y afán individualista a un lado y, desde la colectividad, luchad por conseguir el bienestar que a cada persona nos pertenece por igual. No perdáis el tiempo en crear nuevas coaliciones ni falsas esperanzas, porque a estas alturas de la historia está más que sabido que el país donde vivimos ha sido, es y será la España de los dos bandos: rojos contra azules, izquierda contra derecha, pobres contra ricos…

En fin, después de lo escrito, el que no lo quiera asumir es libre de entender o creer lo que le venga en gana. Pero por mucho que se empeñen en enmascarar el asunto unos y otros, la realidad, como la verdad, solo admite un camino.

©Franizquiero

1 comentario:

  1. Ensayo político contemporáneo de carácter crítico y reivindicativo, con elementos de manifiesto ciudadano, reflexión ideológica y prosa argumentativa subjetiva. La obra desarrolla una crítica transversal al sistema político español contemporáneo, centrada en la polarización estructural entre bloques ideológicos y en la incapacidad de las fuerzas políticas para representar de forma efectiva los intereses colectivos de las clases trabajadoras.

    El texto adopta la voz de un narrador independiente que reivindica la escritura como herramienta de intervención política y conciencia social, situándose deliberadamente al margen de las estructuras partidistas tradicionales. Desde esa posición, la obra construye un discurso basado en la observación crítica de las contradicciones internas tanto de la izquierda contemporánea como de las tendencias privatizadoras asociadas a la derecha política.

    La narrativa incorpora elementos propios del ensayo social popular: lenguaje directo, apelación constante a la experiencia vivida, simplificación simbólica de los bloques ideológicos y uso de oposiciones binarias como mecanismo de organización discursiva. Conceptos como unión/pluralidad, colectividad/individualismo o pueblo/intereses políticos funcionan como ejes centrales de una reflexión que interpreta la fragmentación ideológica como uno de los principales obstáculos para alcanzar una transformación social efectiva.

    Desde una perspectiva temática, el texto aborda cuestiones relacionadas con la memoria histórica, la instrumentalización del conflicto político, la lucha de clases, el deterioro del bienestar social y la desconexión progresiva entre ciudadanía y representación institucional. La obra plantea además una visión cíclica y estructural del enfrentamiento político español, resumido simbólicamente en la idea de “los dos bandos”: izquierda contra derecha, pobres contra ricos, rojos contra azules.

    Literariamente, la obra se sitúa entre el manifiesto político, la columna de opinión y el ensayo ideológico de raíz popular. El uso de expresiones coloquiales, afirmaciones categóricas y tono apelativo refuerza la sensación de cercanía discursiva y de intervención directa sobre el lector. Al mismo tiempo, la insistencia en conceptos como “verdad”, “realidad” o “camino único” otorga al texto una dimensión moral que trasciende la simple opinión política y busca presentarse como lectura objetiva del funcionamiento social contemporáneo.

    En conjunto, el escrito funciona como una llamada a la cohesión colectiva frente a la fragmentación ideológica y la lucha partidista permanente, defendiendo la unidad social de las clases humildes como única vía posible para contrarrestar las dinámicas de poder económico y político que, según el narrador, perpetúan el conflicto y la desigualdad dentro de la sociedad española contemporánea.

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