sábado, 9 de mayo de 2026

ELECCIONES GENERALES 2015


 

I+D+D = MI...

El Panorama Político y el I+D+D en las Elecciones Generales

Subido al blog en día 20 de diciembre de 2015

El panorama político asentado en este momento en España genera en mí: Incertidumbre, Descrédito y Desinterés.

Intentaré ser todo lo breve que mis limitaciones me permitan, sin necesidad de rebasar el fuero o el extrarradio de la acogedora y afable ciudad donde resido.

La Incertidumbre: los anarquistas o la izquierda radical —esos que dicen defender a capa y espada los derechos de las personas y que, de ganar ellos, el pueblo gozará del bienestar social que nos corresponde por ley— predican a viva voz que hay que acabar con todo lo relacionado con el régimen franquista. Sin embargo, se contradicen al no acatar las leyes e imponer sus ideales de manera autoritaria en lugar de sugerirlos. Al ver que su actuar es totalmente opuesto a su discurso verbal, aflora en mí la incertidumbre.

El Descrédito: los libertarios o la izquierda acomodada me persuadieron durante la Transición, coincidiendo con mi inexperiencia política y juventud. Llegué a ser militante durante siete u ocho años, dejándome llevar por influencias familiares y por el desparpajo del mejor de sus cicerones (a quien me abstendré de mencionar por sentirme defraudado). Dicen estar a favor del pueblo; sin embargo, su actitud queda "con el culo al descubierto" cuando intentan convencernos de que, cuando un servicio público es deficitario, lo mejor es privatizarlo. Como derivación de ello, surge en mí el descrédito.

El Desinterés: los conservadores, monárquicos o la derecha desmañada, con su pertinacia, intentan hacernos creer que saldremos de la crisis gracias a una austeridad y unos "tijeretazos" que, casualmente, han recaído sobre los más desfavorecidos. Son los mismos que durante cuarenta años defendieron al Jefe Supremo, anteponiendo sus necesidades y las de la Iglesia a todo lo demás. Curiosamente, ahora pretenden desmantelar el bienestar social que se construyó entonces, posicionándose del lado de los poderosos para que estos tomen las riendas de los servicios públicos. Esto es lo que provoca en mí el desinterés.

Conclusión: en resumidas cuentas, más allá de lo que nos quieran hacer creer, detrás de la mayoría de las fuerzas políticas no hay más que intereses personales ocultos. Me temo que, si no intentamos cambiar el rumbo errabundo de los políticos, a la ciudadanía solo nos quedará sufrir las aciagas consecuencias de las malas gestiones nacionales de los últimos veinte años.

Así lo veo, vivo, pienso, siento y escribo el día 23 de noviembre de 2015, en Miranda de Ebro.

P. D.: pese a todo lo expuesto, no me queda otra que acudir a votar para intentar que no resulte elegido el mismo Presidente.

©Franizquiero

1 comentario:

  1. Relato de reflexión política y social de carácter introspectivo, testimonial y crítico, que combina el ensayo contemporáneo con una prosa argumentativa de tono desencantado para explorar la progresiva pérdida de confianza en el sistema político español actual. A través de una narrativa estructurada en torno a tres estados emocionales —incertidumbre, descrédito y desinterés—, el texto examina la experiencia del desencanto ciudadano como un proceso sostenido de erosión simbólica y afectiva, más que como una reacción puntual ante coyunturas concretas.
    La obra aborda la tensión entre discurso político y realidad social, poniendo el foco en la distancia creciente entre las promesas de representación democrática y la percepción cotidiana de su incumplimiento. En este marco, se analizan fenómenos como la decepción militante, la instrumentalización del bienestar social como recurso retórico, la privatización progresiva de los servicios públicos y la consolidación de una lógica política percibida como subordinada a intereses particulares más que a proyectos colectivos.
    Asimismo, el texto traslada la experiencia individual del desencanto hacia una dimensión estructural, en la que la política deja de ser un espacio de construcción de sentido compartido para convertirse en un escenario de repetición y desgaste simbólico. El acto de votar aparece entonces despojado de su carga idealizada, reinterpretado como una práctica atravesada por la resignación, la desconfianza y la lógica defensiva del “mal menor”.
    La persistencia de esta sensación de distancia institucional convierte la experiencia en una reflexión más amplia sobre la erosión de la credibilidad democrática, el agotamiento emocional del ciudadano contemporáneo y la dificultad de reconstruir un vínculo significativo entre participación política y transformación social efectiva.

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