jueves, 7 de mayo de 2026

El árbol Frondoso


 

El árbol frondoso…


Escrito el 17 de mayo de 2013, revisado el 7 de mayo de 2026

El árbol se hallaba complacido por los beneficios que obtenía, de manera gratuita, del río, sin importarle que para ello tuviese que sufrir el tránsito de las personas. Aquellos seres que le veían útil solo por el hecho de que, a través de sus ramas, podían acceder directamente al agua, gozando y disfrutando con la sensación que a estos les causaba la distancia existente entre la rama y el agua.

El árbol se sentía dichoso y ni siquiera le importaba que, para ello, fuera preciso ser desprendido de algunas de sus ramas, con el fin de facilitar el paso y el disfrute de los humanos. Es más, se sentía un árbol privilegiado por el hecho de disponer de toda el agua necesaria para saciar a todas y cada una de sus raíces. Eso mismo le había permitido crecer rápido, fuerte y frondoso.

Recordaba con alegría que, tiempo atrás, bajo él habían sesteado, en verano y al resguardo de su majestuosa, refrescante y placentera sombra, infinidad de ovejas, vacas y caballos que habían acudido a él para liberarse de picores y calores. Además, había sido durante años el lugar elegido por un par de parejas de escandalosas, traviesas y atrevidas picazas.

Por todo ello, se sentía este aliso dichoso; y aún más, si cabe, por haber sido testigo directo de cómo otros de su especie yacían inertes, con sus ramas pudriéndose dentro del agua, sin haber saboreado el calor y la candidez de los demás seres vivos.


©Franizquiero


1 comentario:

  1. Relato breve de carácter reflexivo y alegórico que, mediante la personificación de un aliso situado junto a un río, desarrolla una meditación sobre la utilidad, el sacrificio y la necesidad de reconocimiento dentro de las relaciones entre el individuo y su entorno. A través de una prosa descriptiva y de tono contemplativo, el texto construye una metáfora de la entrega desinteresada, mostrando a un ser que encuentra sentido a su existencia en el servicio prestado a los demás, incluso a costa de su propio desgaste. La obra emplea elementos de la naturaleza como representación simbólica de valores humanos vinculados a la generosidad, la pertenencia y la trascendencia, estableciendo un contraste entre la plenitud derivada de haber sido útil y la inutilidad silenciosa de quienes permanecen aislados o ajenos al contacto con los otros. Asimismo, el relato plantea una reflexión implícita sobre la identidad y la realización personal, sugiriendo que la existencia adquiere significado a través de la interacción, la memoria compartida y la huella dejada en los demás seres vivos.

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