El Mensaje de los Pájaros…
Escrito un día cualquiera entre 2010-2014, revisado el 8 de abril de 2026
Como si de un pájaro se tratase… voy a intentar transmitir el mensaje que percibo a través de su trinar.
—Agradezco a quien proceda…
»¡Gracias! Por permitirme amanecer un día más, y poder disfrutar de este maravilloso y soleado día.
»¡Gracias! Por proporcionarme el agua y los alimentos necesarios para poder sobrevivir.
»¡Gracias! Por la libertad que me brindas para estar donde quiero, haciendo lo que más me gusta. Transmitiendo mi felicidad a los demás, de la misma forma que tú, sin cobrar nada por todos los bienes que me ofreces y que felizmente doy a conocer a los cuatro vientos mediante mi voz.
El Canto de la Escritura
A diferencia de los pájaros, yo no canto; por tanto, intento transmitirlo mediante la escritura, «aun sabiendo que siempre habrá quien no sea capaz de leerlo, excusándose en que no está correctamente escrito y, por ende, carecer de valor literario». Para estas personas, decirles que: sencillamente, trato de compartir aquellas cosas que me satisfacen, con el fin de contagiar felicidad al mayor número de personas al comprender el significado de este sencillo mensaje que, de entenderlo, estoy seguro les producirá placidez, aunque esta no se pueda catalogar como interés literario.

Esta reflexión captura la esencia de la gratitud como un acto de arte puro y desinteresado, similar al trinar de un pájaro que canta sin buscar reconocimiento, simplemente porque su naturaleza es celebrar la existencia.
ResponderEliminarLa gratitud, al igual que el canto o la pluma, se convierte en una forma de expresión sincera que no persigue la validación literaria o el "interés" personal, sino la simple alegría de compartir la felicidad.
• Gratitud desinteresada: actúa como el canto del pájaro, que no busca aplausos, sino expresar la alegría del momento.
• La pluma y la voz: ambos instrumentos pueden utilizarse para elevar la frecuencia de la vida, convirtiendo el agradecimiento en un hábito y un arte.
• Conexión auténtica: al dejar de lado el "interés literario" o el ego, la escritura se vuelve un acto de conexión genuina, un puente entre el corazón y el mundo.
Compartir la felicidad de esta manera, sin expectativas, es un acto de alta vibración que celebra la vida.