jueves, 2 de abril de 2026

Cosas que acontecen en mi ciudad… 4


 

Escrito en mayo de 2013, revisado el 1 de abril de 2026

¡Basta ya de parecer que somos ciegos, sordos y mudos!

Hay circunstancias que, a simple vista, pueden carecer de lógica; sin embargo, si nos detenemos a buscar una razón, puede que incluso hallemos una respuesta. Y aunque esta no sea del todo cierta, al menos nos permitirá hacernos una idea…

Esta mañana, 7 de mayo de 2013, en Miranda de Ebro, cuando he salido a pasear con mi mascota y a recoger el pan —algo que hago habitualmente desde que estoy sin empleo—, me he quedado sorprendido por un hecho ocurrido ayer, a escasos metros de mi domicilio.

Un testigo presencial me ha contado:

—Estando en casa, observé a través de la ventana que algo voluminoso caía, seguido de un estruendoso ¡plaf! Movido por la curiosidad, me asomé… No podía dar crédito a lo que veían mis ojos: el vecino de arriba, un chaval de 18 años, estaba en el patio interior del edificio, sobre un gran charco de sangre.

Estas han sido sus palabras.

Y, una vez más, la curiosidad ha podido más que la prudencia, y me he atrevido a preguntarle si sabía cuál podría haber sido la causa de tan dramática decisión.

—Que yo sepa, es un chaval que ha estado enfermo muchas veces —ha sido su respuesta.

—Sí… podría ser, aunque no creo que eso explique algo así —le he contestado.

La verdad es que, ante situaciones como esta, no puedo quedarme en silencio.

Cada día hay evidencias claras de que algo estamos haciendo mal como sociedad. Y lo más lamentable —si es que cabe— es que, aun siendo conscientes de ello, no hacemos nada por remediarlo.

Ha llegado la hora de quitarnos la venda de los ojos.

De dejar de mirar hacia otro lado.

De luchar para que esto cambie de una vez, porque el beneficio recaerá en todos y cada uno de nosotros.

Nada de lo aquí expresado es ficción.

La cruda realidad —nos guste o no— la supera con creces.

Dejemos de comportarnos como hipócritas.

Y hagamos algo por la humanidad.

Que ya va siendo hora.



1 comentario:

  1. Facilitar la muerte por eutanasia es un proceso complejo debido a la intersección de profundos dilemas éticos, morales, legales y médicos. La dificultad radica en equilibrar el respeto a la autonomía y dignidad del paciente con el deber de proteger la vida humana y evitar abusos. 
    Los principales obstáculos incluyen:
    • Dilemas éticos y deontológicos: la Asociación Médica Mundial considera que la eutanasia es contraria a la ética médica, ya que el papel del médico es preservar la vida. Esto genera conflictos de conciencia en el personal sanitario.
    • Seguridad jurídica y riesgos de abuso: se requieren estrictos protocolos para garantizar que la solicitud sea voluntaria, informada y repetida, evitando presiones sobre personas vulnerables, ancianos o enfermos mentales.
    • El debate sobre la "pendiente resbaladiza": existe la preocupación de que legalizar la eutanasia para casos terminales pueda llevar, con el tiempo, a aplicarla en situaciones menos justificables.
    • Alternativas paliativas: muchos argumentan que un adecuado desarrollo de los cuidados paliativos puede aliviar el dolor y la agonía, haciendo innecesaria la eutanasia.
    • Trabas burocráticas y técnicas: La implementación de la ley suele ser lenta, con denegaciones de solicitudes y, en algunos casos, dificultades técnicas para obtener los fármacos necesarios. 

    A pesar de que la ley reconozca la eutanasia como un derecho, el procedimiento busca asegurar que sea la "última opción" tras evaluar todas las alternativas, lo que genera un proceso minucioso y a menudo prolongado.

    Me parece lamentable que permitan que terminen con su existencia de manera cruel sin brindarles la oportunidad de una muerte digna, alegando todo lo expuesto en los párrafos anteriores.

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