jueves, 2 de abril de 2026

Cosas que acontecen en mi ciudad ...3


 

Escrito en junio de 2013, revisado el 1 de abril de 2026

Aparece un muerto junto al río Ebro

El sábado pasado, como cada día, salí a pasear después de haber realizado mis rutinas habituales: acompañar a mi mascota a vaciar sus intestinos, acercarme a recoger el pan nuestro de cada día…

Todo transcurría con normalidad hasta que un imprevisto cambió mis planes: decidí apartarme un poco de la sociedad y escribir allí, sentado en las escaleras de hormigón junto al río, donde confluyen las aguas del Bayas con las del Ebro, en las inmediaciones de las piscinas municipales.

Unos metros antes de llegar, sobre las once de la mañana, me llamó la atención que dos vehículos policiales —uno de la Policía Municipal y otro de la Policía Nacional— se encontraban atravesados en mitad del camino.

Coincidiendo conmigo, llegaron en un todoterreno dos personas, que se bajaron justo cuando yo me desviaba para continuar por la senda que conduce al lugar donde suelo escribir.

Tras saludar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado con un “hola, buenos días”, uno de los agentes me indicó:

—Quieto ahí… no se puede pasar. Por favor, continúe su paseo por el camino.

Al girarme, alcancé a escuchar cómo uno de los nacionales decía, dirigiéndose al más joven de los recién llegados:

—Os tendréis que hacer cargo del vehículo vosotros… del cuerpo tenemos que esperar a que venga el juez y autorice el levantamiento.

Lo primero que pasó por mi cabeza, al ver entre la maleza un vehículo junto al río con las puertas abiertas de par en par, fue claro:

Algo ha ocurrido aquí anoche.

Continué unos veinte metros más y me senté en uno de los bancos que hay bajo un cobertizo de madera, en ese pequeño paraje donde quienes transitan a diario suelen hacer un alto en el camino.

Un cuarto de hora después, llegó una ambulancia en silencio. Se bajaron el médico y el conductor, se dirigieron hacia el vehículo y, cinco minutos más tarde, regresaron junto a las autoridades. Tras entregarles un documento, volvieron a subir al vehículo asistencial y se marcharon sin más, por el mismo lugar por el que habían llegado.

Poco después, un hombre de avanzada edad, acompañado por un pequeño perro negro, se acercó hasta el cobertizo y se sentó en el cuarto banco, a unos diez metros de mí.

Tras un largo suspiro, sacó el móvil del bolsillo.

Unos segundos después, con la voz entrecortada, dijo:

—Es Manuel… se ha muerto Manuel.

No pudo contener las lágrimas.

Realizó varias llamadas. Al terminar, se levantó —aparentemente más sereno— y se dirigió hacia donde estaban las autoridades. Al pasar junto a mí, no pude evitar hablarle:

—Perdone, buen hombre… No he podido evitar escucharle. ¿Es algún familiar el señor que ha fallecido?

—Es mi hermano —respondió, sollozando.

—Le acompaño en el sentimiento, amigo —le dije, sin levantarme del banco.

—Gracias, majo.

—¿Qué edad tenía su hermano?

—Ochenta y tres —contestó con voz afligida—. ¿Quién le iba a decir a él que iba a encontrar la muerte hoy?

—Perdón, ¿cómo dice?

—Ayer, antes de dormir, me comentó que vendría a pasar la mañana pescando… y no han pasado ni tres horas desde que salió de casa…

Esas fueron sus últimas palabras conmigo.

Ante lo que presencié y escuché, me sorprendió —muy a mi pesar— que ni siquiera los familiares pudieran acercarse hasta la llegada, sobre la una y veinte, del médico forense, que tuvo que desplazarse junto a varios vehículos desde la ciudad de Burgos.

¿Cómo es posible —me pregunté— que una ciudad de cerca de treinta y nueve mil habitantes no disponga de este servicio?

Resulta incomprensible que, a día de hoy, ocurran estas cosas.

¿Acaso es más necesario cubrir tantas plazas de concejales en los ayuntamientos?
¿Basta ya de recortar en lo verdaderamente necesario?

Y es por todo ello que, desde aquí, me dirijo a:

Señores políticos,

Si realmente quieren hacer algo productivo para que este país salga adelante, comiencen por recortar el número de quienes mandan.

Menos cargos… y más trabajo.

Porque la creación de empleo es el único camino para salir de esta luctuosa situación a la que nos ha conducido su ineptitud como representantes del pueblo, dejando a tantos ciudadanos cuyo único sustento depende, exclusivamente, del trabajo.


1 comentario:

  1. La falta de médicos forenses en ciudades pequeñas y zonas rurales es una problemática compleja con consecuencias directas en la administración de justicia y el bienestar de los familiares de los fallecidos. Aunque existen alrededor de 1.137 plazas de médicos forenses en España (a fecha de junio de 2024), la distribución geográfica y la escasez en áreas no metropolitanas genera importantes retrasos y saturación en los institutos de medicina legal. 
    Problemas derivados de la falta de forenses:
    • Retrasos en autopsias y levantamientos: La escasez de personal provoca acumulación de cuerpos en morgues y demoras significativas en la realización de autopsias, especialmente en fines de semana o zonas con población dispersa.
    • Impacto familiar: La necesidad de esperar días para el levantamiento de un cadáver o la realización de la autopsia genera malestar y dolor añadido a los familiares.
    • Sobreexplotación del personal: Los forenses en activo deben cubrir áreas geográficas muy amplias, lo que limita su capacidad de atención inmediata.
    • Dificultad en el trabajo judicial: La labor de los forenses es crucial para determinar la causa de la muerte y auxiliar a los juzgados, por lo que su ausencia ralentiza la instrucción de causas penales. 

    Factores que agravan la situación:
    • Distribución irregular: A pesar de las necesidades, la concentración de profesionales suele ser mayor en grandes urbes, dejando desatendidas áreas rurales.
    • Falta de planificación: Se señala una gestión deficiente a nivel autonómico y ministerial para fidelizar a estos profesionales en zonas menos pobladas, a menudo dentro del contexto de la "España vaciada".
    • Envejecimiento poblacional: Las zonas rurales presentan una mayor proporción de adultos mayores, lo que incrementa la demanda de servicios médicos y forenses. 

    Aunque la situación de la medicina forense es un reto, se inserta en un problema más amplio de falta de personal médico en el sistema sanitario español en general, especialmente en la atención primaria en áreas rurales.

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