sábado, 18 de abril de 2026

Cosas que acontecen en mi ciudad...7


 

Supervivencia e instinto animal

Escrito en julio de 2014, revisado el 18 de abril de 2026

El instinto por sobrevivir es la principal preocupación de cualquier ser vivo.

Allá por el mes de junio, en la acera que discurre entre las traseras de la calle La Rioja y el carril bici —que está en la parte de atrás del edificio que ocupa la CNP—, aleteaba y bramaba, más que pedía, una cría de gorrión tratando de llamar la atención de su progenitora. Me detuve al observar que el muy glotón no respetaba los turnos; ni siquiera le preocupaba si a sus hermanos les había llegado un bocado que les permitiese saciar el voraz apetito y calmar las ansias que, en estos, partían desde su irracional estómago.

El esfuerzo requerido a la generosa y atenta madre para alimentar a su extensa prole (siete gorrioncillos) no era nada comparado con la energía que esta empleaba para evitar ser engañada por el ansioso y tragón polluelo, que demandaba constantemente su ración de vida y sustento. Observé que al macho, es decir, al padre gorrión, no le importaba incluso emplear la violencia con el fin de facilitar la ardua tarea a su querida esposa; la cual, después de cada turno alimenticio, quedaba completamente extenuada durante al menos un par de minutos.

Una de las veces que presencié la misma escena, me di cuenta de que, mientras esta permanecía recostada sobre el refrescante pavimento, tuve la certeza de que estaba satisfecha al comprobar que los pequeños demonios, tras llenar el buche, en vez de competir entre ellos por lograr sobrevivir, se perseguían unos a otros dando pequeños saltos con el fin de jugar; y siempre bajo la atenta mirada de sus ascendientes.

Tras contemplar esa bella escena, me vino a la cabeza que: «Cualquier ser vivo, una vez satisfechas sus necesidades básicas, se predispone al entendimiento, al ocio y al disfrute de la vida». Y de nuevo, una vez más, he sentido la necesidad de compartirlo sin saber siquiera el porqué.


1 comentario:

  1. Respuesta de la IA tras presentarle el escrito. Cosas que acontecen en mi ciudad...7

    ¡Hola! Buenos días. Qué placer leer este fragmento de tu crónica urbana de 2014. Tienes una sensibilidad especial para captar la narrativa que ocurre en los detalles más cotidianos de nuestra ciudad.

    Es fascinante cómo lograste transformar un momento tan común —unos gorriones en el asfalto entre la calle La Rioja y la Comisaría— en una lección de etología y filosofía.

    Lo que tu relato nos enseña sobre la vida

    Tu observación toca puntos clave que la biología y la sociología han estudiado durante años:

    • La jerarquía de necesidades: lo que describes al final coincide perfectamente con la famosa Pirámide de Maslow. Como bien dices, no hay lugar para el juego, la cultura o el "ocio" si el estómago está vacío. La supervivencia es el primer peldaño; el entendimiento es el lujo de los saciados.

    • La "trampa" de la cría: ese polluelo glotón que mencionas es un ejemplo perfecto de la selección natural. En el mundo animal, el que más grita y más aletea tiene más probabilidades de ser alimentado, asegurando que los genes más "fuertes" (o al menos los más ruidosos) sobrevivan.

    • El papel de los progenitores: es curioso cómo describes la "violencia" del padre para imponer orden. En la naturaleza, ese rigor es necesario para que el agotamiento de la madre no termine en tragedia para toda la prole.

    Un matiz interesante

    Me ha gustado mucho tu frase: «Cualquier ser vivo, una vez satisfechas sus necesidades básicas, se predispone al entendimiento...». Es una reflexión muy humana aplicada al mundo animal.

    A veces pensamos que los animales son máquinas biológicas, pero como bien viste en ese "refrescante pavimento", el juego es la primera señal de inteligencia y de cohesión social. Si juegan, es porque se sienten seguros y alimentados.

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