El otoño y las setas.
Escrito el 18 de noviembre de 2015, revisado el 10 de abril de 2026
El día 4 de noviembre, a pesar de las escasas lluvias caídas, siendo consciente de que aún era demasiado pronto, me fui a buscar setas a un cercano monte. De antemano, sabía que para encontrar Níscalos me las iba a ver muy justo, no porque me considere un experto en setas, sino porque todos los años me ocurre lo mismo; pero, como en ese sitio, con las primeras aguas brota por doquier la Macrolepiota procera no pude contenerme y a eso de las once salí del barrio…, y una hora después estaba bajándome del coche en las inmediaciones de donde vivo. No fueron muchas las que cogí, pero sí, las suficientes para preparar un par de platos de Lepiotas rebozadas: que es como más me gustan.
Esta mañana me he levantado como todos los días, a eso de las seis y media, para leer la prensa local y la de la ciudad que me vio nacer allá por el año 1963, con el fin de dejar subidos un par de aportes o tres en el grupo y dejar algo en otros que suelo visitar con frecuencia, responder correo electrónico y si se dan las circunstancias contestar a cualquiera que haya dejado escrito en cualquiera de los grupos existentes en la ciudad y después, me he puesto a escribir una hora más o menos en el borrador que tengo entre manos, he desayunado y, tras bajar a mi mascota para que libere de tensión los intestinos, la vejiga y sus engarrotados músculos, tras pasarme por la panadería que está enfrente de Centro de Salud Miranda Oeste, he regresado a casa, he cogido una de las cestas de mimbre que utilizo para ir al monte, he echado en ella una pequeña navaja que lleva conmigo desde que me instalé en la ciudad, y, a eso de las once, estaba a la altura del Vertedero Municipal.
Las dos y cuarto marcaban las manecillas del reloj que está ubicado en la cocina, cuando me disponía a tomar asiento para comer, después de haber cocinado estos anhelados y deliciosos Níscalos. No son muchos, pero sí, los suficientes para un par de catas o tres y, posiblemente, con esta salida cierre la temporada de setas; ya que tampoco es conveniente abusar de su recogida e ingesta.

El otoño en el entorno de San Juan del Monte, en Miranda de Ebro (Burgos), es una época vibrante para los amantes de la micología. El descenso de temperaturas y el aumento de la humedad convierten a los montes y robledales de esta zona limítrofe entre Burgos, Álava y La Rioja en un lugar ideal para la búsqueda de setas, especialmente a partir de octubre.
ResponderEliminarAquí tienes los detalles clave sobre el otoño y las setas en esta área:
1. Setas Comunes en la Zona
En los montes de Miranda de Ebro y sus alrededores, se pueden encontrar diversas especies, siendo el otoño el momento de máximo apogeo micológico:
• Boletus (Hongos): El Boletus edulis es uno de los más buscados por su tamaño y sabor, apareciendo tras las lluvias de otoño.
• Níscalos (Lactarius deliciosus): Muy comunes en las zonas de pinar.
• Pardilla: Muy apreciada en la zona norte.
• Oronja vinosa y Oronja de pie grueso: Presentes desde el verano hasta el final del otoño.
• Otras especies: Matacandil, Parasol, Senderuelas y setas de cardo.
2. Micología y Cultura en Miranda
• Jornadas Micológicas: Tradicionalmente, en torno a la festividad de Todos los Santos (principios de noviembre), el Centro de Estudios Micológicos Taurino Mariano Losa organiza jornadas micológicas con exposiciones, clasificaciones y charlas.
• "Micomanía": Miranda de Ebro celebra eventos divulgativos ("Micomanía") para dar a conocer la diversidad de hongos de la comarca.
• Regulación: Es importante notar que las regulaciones sobre recolección han aumentado para evitar abusos en el monte, limitando la cantidad por persona.
3. Consejos para la Recolección
• Tiempo ideal: Las setas suelen brotar entre 12 y 15 días después de las lluvias otoñales.
• Herramientas: Se recomienda llevar cesta (para favorecer la dispersión de esporas), cuchillo y cepillo para limpieza.
• Respeto: Es fundamental no destruir las setas no comestibles, ya que forman parte del ecosistema.
4. Entorno de San Juan del Monte
El área de la Ermita de San Juan del Monte es una zona recreativa de gran valor paisajístico, con bosques de robles y cimas que ofrecen excelentes rutas de senderismo en otoño. Además de la recogida, la gastronomía de la zona destaca por platos elaborados con setas de temporada.