No sé ni el motivo ni el porqué
(Miranda de Ebro, 27 de septiembre de 2012, revisado el 16 de abril de 2026)
«No sé ni el motivo ni el porqué: el día de hoy amaneció triste y grisáceo. Quizás, por la obstinación de esa abrumadora y despiadada neblina que, a primeras horas, insistía en que el astro rey brillase por su ausencia».
«No sé ni el motivo ni el porqué: al caminar, como cada día, junto al río más caudaloso de España, he percibido que la algarabía de los pájaros que habitan la zona ha mermado considerablemente. Tal vez sea por el otoño, o vete tú a saber».
«No sé ni el motivo ni el porqué: el volumen del río, hoy, ha decrecido tanto o más que la alegría y el frenesí que transmiten, al trinar, los invariables y satisfechos pajarillos».
«No sé ni el motivo ni el porqué: hoy el río avanza sosegado, triste y meditabundo. Tal vez sea por el otoño, o vete a saber qué pueda estar ocurriendo aguas arriba».
«No sé ni el motivo ni el porqué: la escasa y preciada sustancia, fuente de vida, desciende oscura y amarga como el negro café. No sé ni el motivo ni el porqué, pero quisiera presuponer que, efectivamente, se trata sin más del desánimo que transfiere en mí el otoño, y no que sea el presagio y comienzo de un triste y desagradable final».
«No sé ni el motivo ni el porqué, y ni siquiera soy consciente del porqué lo he escrito o pensado. Tal vez sea producto de mi imaginación, o quizás, del interés que me conmueve para que el mundo sea consciente de algo fundamental: para perpetuar las especies y el hábitat, solo es cuestión de respetar el medio ambiente y todo aquello que hay a nuestro alrededor».
No sé el porqué, pero nace en mí la necesidad de escribir y compartir lo que veo, vivo, pienso y siento. No lo sé, y es lo que estoy tratando de averiguar.

La pregunta sobre si somos conscientes del mundo que dejamos es el núcleo de la crisis ecológica actual. Aunque la conciencia ambiental ha crecido —con un 93,5% de la población española reconociendo el cambio climático como un problema real—, persiste una brecha significativa entre la preocupación y la acción individual. La inacción global y el consumo excesivo están amenazando la vida futura, con proyecciones que indican que para 2050, un tercio de la población mundial enfrentará estrés hídrico.
ResponderEliminarSituación Actual: Conciencia vs. Acción
• Mayor conciencia, acción lenta: estudios muestran que 8 de cada 10 personas reconocen el origen humano del cambio climático. Sin embargo, la percepción general es que no se le está dando la importancia necesaria.
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• La brecha del comportamiento: a pesar del alto nivel de preocupación, el "apretón" de la vida diaria a menudo impide acciones sostenibles más profundas. La responsabilidad ambiental se está desplazando a individuos, mientras que el impacto estructural de grandes industrias sigue siendo el mayor desafío.
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• La inercia del consumidor: la sociedad moderna, impulsada por la obsolescencia programada, fomenta un consumo excesivo que destruye recursos, ignorando que el planeta no tiene capacidad para satisfacer una codicia insaciable.
El Mundo que Estamos Dejando
• Pérdida de biodiversidad y clima extremo: las generaciones futuras enfrentarán un aumento drástico de desajustes climáticos, con fenómenos naturales de alto impacto como sequías, inundaciones y olas de calor ya en aumento.
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• Daños a la salud: la contaminación ambiental y la pérdida de ecosistemas tienen efectos duraderos, incluyendo riesgos para la fertilidad y el desarrollo cerebral, que afectarán a varias generaciones.
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• Umbrales sin retorno: informes internacionales advierten que, sin cambios drásticos, el mundo se acerca a puntos de quiebre climático irreversibles.
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Respeta el Entorno: Acciones Necesarias
El verdadero respeto al entorno implica una "conciencia ecológica" que va más allá de la valoración, requiriendo acciones para no dañar la naturaleza.