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Bienvenidos al foro: ¿Qué crees que aportas en Interchat y en la vida?
Creado por Albañil 62.
Albañil 62: Hola, buenos días, amigos. El motivo de este post no es más que para hacerles saber que el abogado del Demonio se ha puesto en contacto conmigo para comunicarme que su representado se ha suicidado. Ahora no solo me llevará a los tribunales por lo del libro, sino que —suma y sigue— dice que además pedirá una fuerte cantidad de dinero para la viuda. Aprovecho desde aquí para unirme al dolor de su desconsolada esposa y para él deseo que Dios le tenga en su gloria. Espero y deseo que Dios no tenga en cuenta que el fallecido no creía en él, ya que así lo manifestó una y otra vez él mismo en diferentes foros. Esta persona no creía ni en Dios, ni en la monarquía, ni en la libertad de expresión, ni en el respeto hacia los demás; excepto en su íntimo amigo, «el empresario», y en él mismo, pensando que todos los demás no tienen derecho ni a existir. Roguemos por él y que sea acogido en el reino de los cielos. Amén. (El Demonio, D.E.P.).
Ángel de amor: Amén... ¡Una salve por el alma de mi amigo el Demonio! Eres un cobarde que borras lo que no puedes rebatir, ¡júas, júas, júas...! ¿Cómo va a entrar mierda en tu casa si ya no cabe más cuando tú estás en ella? ¡Cretino! ¡Sabelotodo! Albañil y escritor, tu vida social es con las gallinas, las vacas y los conejos, porque, ¡madre mía de mi vida, para aguantar en vivo tus perogrulladas...! Por cierto, es solo una sugerencia, ya que eres muy amigo de dar consejos: te daré uno. Actualiza tu foto, pues hace como dos meses entré en el chat y resulta que tenías tu webcam conectada; como soy tan curioso como rico, la enchufé y ¡joder!, me dio un vuelco el corazón. Comparar la foto que pones con tu cara actual es como comparar a Brad Pitt con el feo de los Hermanos Calatrava, ¡júas, júas, júas...! Hasta para eso eres mentiroso y manipulador. La palmera al menos pone la que tiene; que aunque parezca una mula asomada a una tapia, es la suya propia. ¡Júas, júas, júas...!
Albañil 62: No me tengo que esconder, ni por mi fealdad ni por mis actos, sencillamente porque me muestro tal cual soy y no solo aquí, también frente a la vida y los demás. Es curioso contemplar hasta dónde pueden llegar quienes de la vida no han aprendido nada productivo, excepto generar malestar y conflictos, porque no entienden que hay que respetar a todos por igual. Si algo no es de nuestro agrado, no es necesario hacerlo saber con el fin de evitar provocar situaciones en las que nadie disfruta, excepto quienes las provocan. Estaría gracioso que me dejase influenciar por cualquiera, pero, ¡afortunadamente para mí!, tengo personalidad, las ideas muy claras con respecto a lo que es la vida y, quien no lo entienda así, será su problema. Hay que evolucionar y aprender de los errores cometidos con anterioridad.
Hola, Enfermera. Un día entré en un foro creado por una tal Lilian cuyo tema a tratar era «¿Crees en los fantasmas?». Recuerdo que entré y dejé un comentario en el que manifesté que no creía en fantasmas ni tampoco en las personas que viven amparadas en las mentiras. Otra cosa que tengo bien clara es que en mi vida serán muchas las personas con las que me tenga que cruzar e incluso tenga que hablar; independientemente de todo eso, tendré que respetar sus formas, normas y costumbres, siempre que estas hagan lo propio conmigo. Pero aún hay otra cosa que tengo bien clara, y es que soy yo quien decide cuántas de esas personas se pueden quedar a mi lado. Y te hago saber que aquí y ahora tú eres la elegida de cuantos por aquí han participado. En ti he visto algo de lo que aquí pocos pueden presumir: tú no tienes ningún interés oculto o más allá de la sencilla amistad. De cuatro partes ya has conseguido dos; ahora será el tiempo, o sea, la tercera parte, quien dará el sí o el no a la siguiente etapa. ¡Gracias por mostrarte tal cual eres!
Enfermera: Dando la cara y aclarando las situaciones es como únicamente uno se puede sentir satisfecho y en paz consigo mismo. Yo procuro no tener que recurrir a los insultos; aunque hay veces que es necesario, hasta en eso intento siempre que sea con elegancia y educación. Creo que con la verdad es como únicamente se puede combatir la mentira y no permitiendo que esta avance, si es una forma de arreglar las cosas para el que quiere arreglarlo. En fin, tiene que haber de todo como en botica. Yo me lo paso pipa leyendo estas cosas, realmente disfruto de lo que leo. Sigo leyendo cada día los episodios que vas subiendo en el otro foro y de verdad que me hacen reír, mejor que si estuviera viendo una película de risa; como digo yo, el acomplejado ve fantasmas por todas partes. Yo me lo sigo pasando bien y disfruto de la lectura; quien no pueda evitar ver fantasmas, pues que los siga viendo. La libertad da alas para imaginar y creer lo que cada uno quiera ver. Yo veo una lectura amena y con personajes divertidos que me hacen reír, ¿se puede pedir más? Yo creo que no; esto es mejor que ir al cine y ver una de Cantinflas. Al final esto se va a parecer a una obra de Valle-Inclán, donde el surrealismo va a superar a la ficción, que diría el señor de Híspalis.
Enfermera: Hola, buenas tardes. Antes quiero puntualizar algo que no dejé muy claro esta mañana; tenía prisa y no me expresé bien. Lo del surrealismo lo cambio por lo de esperpento. En la vida real, sin necesidad de irse a la ficción, uno se tropieza muchas veces con el esperpento. Y él es así: ingenuo, carece de maldad, se porta tal y como es, es auténtico porque no puede evitar ser como es; aquí sale a cuento lo de «pongo un circo y me crecen los enanos». En tu libro el esperpento está creciendo día a día por lo que yo veo y, como no deja de ser ficción, lo leo con interés, pero no puedo evitar reírme. La verdad es que es gracioso, es entretenido de leer y los personajes son peculiares... vamos, como la vida misma.
Albañil 62: Es precisamente lo que trato de transmitir y reflejar: la variabilidad de opiniones y conceptos, sin creer que sea necesario meter otro tipo de personajes adictos al «busco novia». Hay veces que es mejor no entrar en esos detalles que no merecen la pena ni para sus propios protagonistas; lo que hace falta es que aquello que quiero transmitir sea creíble para el público. Además, aquí, cuando esté terminado, se podrá tener la sensación de haber leído dos libros, que es realmente la intención.
Genovés: A este mundo venimos a hacer que las cosas sucedan, a servir a los demás y a ser felices.
Albañil 62: Genovés, así debería ser, pero por desgracia no es así, ya que la realidad siempre es capaz de superar a la ficción.
Enfermera: Continúo leyendo el libro y me parece muy interesante lo que tratas de transmitir.
Canela en flor: ¡No es justo lo que dices de mí en el libro! ¡Me has aumentado la edad!
Albañil 62: Hola, Canela. Veo que tienes sentido del humor, pero de ahí a que interpretes que esa persona tienes que ser tú, eso ya es mucho decir. Hay veces que uno puede leer un libro y verse reflejado en el personaje, pero eso es solo producto de la propia imaginación; aun así, me parece acertada tu forma de actuar, ya que todo depende de la intención que tengas en la interpretación. Quien lee con mala influencia cambia la intención de lo expresado y, por tanto, es algo muy personal eso de sacar conclusiones; de ahí que cada quien interprete de diferentes maneras lo leído. Cada persona es un mundo y, por lo tanto, lo viven y entienden de diferente manera, pero lo único que es importante es el respeto hacia los demás. Es por ello que nunca será culpable quien expresa, sino más bien el que interpreta.
Enfermera: ¡Sí!, estoy de acuerdo en que uno puede interpretar las cosas de muchas maneras. Hay veces que uno lee un libro y se siente identificado con el personaje, pero no hay que olvidar que un personaje es producto de una ficción y, por lo tanto, no es real. Sin embargo, pasa muchas veces que nos podemos sentir reflejados. Recuerdo que en un libro escrito por Antonio Gala, «La pasión turca» o algo así —no recuerdo bien el título—, muchas señoras se sentían identificadas con el personaje principal de la novela. Los personajes son siempre fruto de la imaginación del autor, son como sus criaturas que viven y mueren siempre al antojo de su creador, pues él es su Dios y les da forma y vida según convenga. Los personajes son ficción, nunca personas reales, y por mucho que creamos que se parecen a nosotros, no hay que confundir ficción y realidad. O nos puede suceder como le ocurrió a Don Quijote cuando leía los libros de caballería y se encontraba con frases como: «La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, de tal manera mi razón enflaquece, que con razón me quejo de vuestra hermosura».
Canela en flor: Con respecto al perfil de ficción de la canela en rama... es verdad que en literatura, sobre todo cuando se habla de personas, se toman como referencia personajes reales y se crea un nuevo personaje. No es casualidad que me sienta reflejada en el libro de Albañil 62 debido al nombre que le has puesto, la profesión, etc. Mi sentido del humor nace en que hay cosas similares entre tu personaje y lo que yo hago, como crear foros que hablen de príncipes, reyes, vasallos, etc. Debido al porqué actúa de esa forma, es clarísimo que es muy diferente a mí y por eso me río... porque es ficción y gracias por aclararlo, porque no deben quedar dudas.

La supuesta muerte de El Demonio introduce un giro especialmente oscuro en el enfrentamiento. Albañil 62 utiliza la noticia para mantener el tono irónico y provocador, mientras Ángel de amor continúa atacándolo. La muerte, lejos de cerrar el conflicto, se convierte en un nuevo motivo de enfrentamiento.
ResponderEliminarAlbañil 62 responde a las acusaciones sobre su imagen y su personalidad defendiendo la necesidad de mostrarse tal como uno es. Frente a quienes intentan desacreditarlo mediante aspectos externos, reivindica la autenticidad como una forma de coherencia personal.
La intervención dirigida a Enfermera introduce uno de los momentos más personales del episodio. Albañil 62 afirma que no todas las personas que encontramos tienen por qué formar parte de nuestra vida y que la verdadera amistad se reconoce cuando no existen intereses ocultos.
Enfermera defiende la sinceridad como principal herramienta para enfrentarse a las falsedades. El episodio vuelve así sobre una de las constantes de la obra: la dificultad de distinguir entre lo que una persona realmente es y la imagen que los demás construyen sobre ella.
Enfermera contempla los enfrentamientos desde una perspectiva humorística y convierte el conflicto en entretenimiento. La risa funciona aquí como una manera de restar importancia a las provocaciones y evitar que estas lleguen a afectar emocionalmente a quien las recibe.
La aparición de Canela en flor permite desarrollar una reflexión fundamental sobre la literatura: un lector puede reconocerse en un personaje sin que este haya sido creado necesariamente como representación directa de su persona. La interpretación depende tanto de la intención del autor como de la mirada de quien lee.
Enfermera profundiza en esta cuestión al considerar a los personajes como creaciones del autor, seres ficticios cuya existencia depende de la imaginación de quien escribe. La referencia a Don Quijote refuerza la idea de que la literatura puede provocar una confusión entre aquello que pertenece a la ficción y aquello que pertenece a la realidad.
El episodio confirma que el propio foro se ha convertido en parte del proceso creativo. Las reacciones de sus participantes, sus interpretaciones y hasta sus protestas terminan alimentando la obra. La realidad virtual deja de ser únicamente el escenario de la historia para convertirse también en material narrativo.