domingo, 9 de agosto de 2026

Parte 2, episodio 7 ¿QUÉ HAY TRAS LA PANTALLA?

 

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Creado por Albañil 62.

Albañil 62: Hola, buenos días a todos. A veces la locura es la única ventana que nos hace ver la auténtica realidad de las cosas. Detrás de los grandes genios siempre se ha dicho que estaban locos; sin embargo, poseían una capacidad asombrosa para crear cosas positivas y maravillosas. Una cosa es la locura genial y otra muy distinta el padecer un trastorno mental; aunque parezcan conceptos cercanos, en realidad no tienen nada en común.

Por eso digo que para entender la vida hay que estar un poco locos y no poner freno a los pensamientos ni a las ideas. Todos sabemos que, hace unos años, ponerse a hablar en voz alta frente a una pared significaba que los demás te tomasen por un descerebrado. Partiendo de esa base, si alguien nos preguntase qué diferencia existe entre aquello y ponerse a hablar o escribir frente a una pantalla, seguro que la mayoría diríamos que en este medio nos contestan a las preguntas que hacemos. Pero esa no me vale como respuesta acertada, ya que los personajes que aparecen en la Biblia y los enfermos mentales también oyen voces y respuestas. ¿Dónde está la diferencia? Entiendo, por tanto, que se puede ser un loco sin llegar a sufrir una enfermedad mental.

Enfermera: ¡Sí! Una cosa es estar loco desde el punto de vista patológico y otra muy distinta es la locura creativa. Cuando nos referimos a la creatividad, a la diversidad de ideas que una persona puede expresar en un momento o época determinados, o a la manera peculiar de observar el mundo de quienes se salen de lo cotidiano en su forma de expresarse, ese tipo de locura no es enfermiza. La creatividad es un don que tienen pocas personas y se puede plasmar a través de la arquitectura, la escritura, la música o la pintura. Pienso que ese tipo de locura sí sería bueno que fuera contagiosa.

Albañil 62: Algunos locos de la antigüedad murieron por defender lo que ellos percibían, simplemente por ir en contra de los que entonces ostentaban el poder. Por citar un ejemplo: Nicolás Copérnico (1473-1543), astrónomo polaco, conocido por su teoría heliocéntrica, aquella que sostenía que el Sol se encontraba en el centro del Universo y la Tierra giraba a su alrededor. Como él, corrieron la misma suerte todos aquellos que osaran ir en contra de los poderosos. Hoy en día ya no te matan; pero aquellos que permanecen ciegos o pasivos ante la realidad del sistema instaurado en la actualidad te siguen llamando loco cuando luchas por conseguir lo que te pertenece por derecho natural y legislativo.

Entiendo que todo lo que no sea así no puede ser tratado ni llamado supervivencia. Esta no trata solo de vivir, sino de luchar para que la supervivencia sea efectiva y perdure; así ha sido hasta ahora y así debería seguir siendo. En otra época, otros lo tuvieron bastante más difícil y no solo fueron capaces de sobrevivir, sino que además nosotros hemos podido existir gracias a ellos y a su lucha. Estas personas son las que para mí realmente son merecedoras de todos los logros conseguidos por el ser humano actual; ellos sí que podrían ser envidiados por su grandeza y sacrificio, y no los de ahora, que en su gran mayoría solo están interesados en su propio bienestar personal y social. ¡Hay veces que me hubiese gustado no pertenecer a la especie humana, esa que cree ser racional y en cambio actúa en contra de los principales medios para asegurar la supervivencia! Sí, ¡estoy hablando de la Naturaleza!

Enfermera: ¡Sí!, te entiendo. En la película Los pájaros, de Alfred Hitchcock, estos atacaban a los seres humanos. La verdad es que nunca entendí muy bien esa película, pero sí lo que quería dar a entender: una especie de rebeldía de la Naturaleza contra la especie humana por el trato que recibe de nosotros. Mirándolo desde ese punto de vista, tiene su explicación. Podría verse como una especie de metáfora de protesta por parte de la Naturaleza a través de los pájaros como forma de defensa para sobrevivir, intentando eliminar a la especie que hace peligrar su existencia. ¡Espero que eso nunca suceda! Sigo siendo optimista: puede que algún día podamos vivir en armonía con la madre Naturaleza.

Albañil 62: Está demostrado que la supervivencia de las especies depende exclusivamente de agruparse en rebaños, manadas, colonias o familias... Así lo entienden todas, a excepción de la humana, que está empeñada en que se puede vivir de manera individualizada. Actualmente estamos comprobando el precio que hay que pagar por ello, pero, ¡lamentablemente!, al no estar todos afectados de la misma manera, nadie se quiere comprometer más de la cuenta. Primero ha sido la construcción, ahora empiezan los recortes y, de seguir así, cuando seamos la mayoría los afectados, ¿qué nos quedará?

Creo que hay que ser más justos y no esperar. De seguir así, la única solución será la misma que en el año 1929, como todos ya sabemos. Bien dice el refrán que «no hay dos sin tres», y normalmente los refranes se cumplen al pie de la letra. ¡Qué pena que no se una la gente para evitar esta lamentable situación! Una crisis provocada por quienes codician dominar el mundo y cuya única intención es sentirse los más poderosos, sin importarles lo más mínimo acabar con su propia existencia.

Enfermera: Probablemente no te falte razón. Yo creo que la Tierra es un ser vivo y como tal tiene su propia forma de comportarse. A veces se nos olvida que nuestro planeta está formado por continentes y, a pesar de que nos parece tan sólido, se asienta sobre un mosaico de placas tectónicas que están en continuo movimiento, chocando unas con otras y cambiando la geografía y forma de la Tierra desde el principio de los tiempos. Creo que nuestro planeta tiene su propia forma de defenderse. En él se han extinguido muchas especies sin que el hombre haya tenido nada que ver; me refiero a los dinosaurios. Si es cierta la teoría, la Tierra sobrevivió al cataclismo que supuso el impacto del asteroide que hizo desaparecer a la mayoría de ellos. El planeta estuvo durante bastante tiempo en la penumbra, pero volvió a resurgir con nuevas especies, entre estas los mamíferos, que han sido el grupo dominante desde entonces y al que pertenecemos nosotros. Puede que la especie humana se extinga, pero creo que la Tierra tiene la capacidad de recuperarse y de volver a crear vida. Partiendo de esta premisa, ¿quién nos dice que de entre estas nuevas especies no pueda surgir una superior y mejor que la nuestra? Todo es posible si tienes esperanza; para mí, la esperanza es lo último que se pierde.

Albañil 62: En mi caso, la esperanza tampoco la tengo perdida. De hecho, mi intención es concienciar a las personas de que depende, en gran medida, de nosotros la supervivencia de las especies actuales. Somos los principales culpables, por ejemplo, del agujero de la capa de ozono, un gas cuya función principal es filtrar los rayos ultravioletas. Los UVA son inofensivos, pero existen otros como los UVB y los UVC que son dañinos y, en algún caso, letales. El causante directo de la eliminación del ozono es el hombre.

Todos sabemos, o deberíamos saber, que la Tierra ha ido evolucionando desde los comienzos, como bien dices, y que antes de que albergara vida existían otro tipo de gases que formaban la atmósfera primitiva. Al ir cambiando estos, se hizo posible la biosfera y el mundo actual. Hasta ahí estoy de acuerdo contigo; pero eso no me impide tratar de concienciar al resto de los seres humanos para que sea la propia Naturaleza la que actúe cuando crea conveniente. Si tenemos en cuenta que al igual que los malos hábitos alimenticios influyen en la salud de las personas o animales generando enfermedades graves que pueden llevar al fallecimiento, pensando así, para mí el hombre es la peor de las enfermedades que la Tierra pueda tener. Si el ser humano alardea de grandeza creyendo ser un animal racional, en vez de sentirse por encima de los demás seres vivos lo que debería hacer es actuar acorde a sus pensamientos y en beneficio de todos. Así aseguraría esa supervivencia por la que los demás animales luchan diariamente. Sin embargo, por tenerlo más fácil y estar acomodado, el ser humano no hace nada por evitar la aceleración con la que caminamos hacia un triste final. ¡Dejemos, pues, que sea la creadora de vida, es decir, la Naturaleza, la que decida cuándo acabar con su existencia y no seamos el cáncer que acelere su macabro final!

Enfermera: Sí, te entiendo y te comprendo perfectamente, y probablemente tengas mucha razón en lo que dices. Pero, aunque te parezca una tontería, verte tan negativo me preocupa. Me hace sentir mal, como cuando alguien se encuentra mal y no sabes cómo ayudarlo. Me gustaría, no sé... ¡poder animarte!, y que fuera posible de alguna manera evitar lo que dices para el bien de todos. Sobre todo para no sentirme tan impotente.

Albañil 62: Bueno, quizás esa conclusión a la que has llegado es porque no ves mi expresión facial. En ningún momento permito que nada de lo que me rodea me afecte más de lo que estoy dispuesto a tolerar. Una cosa es comentar la situación actual que estamos padeciendo y otra bien distinta es obsesionarse y caer enfermo por ello. En mi caso, soy consciente de que esto no es más que una racha y que, al igual que todo lo que comienza ha de terminar, el tiempo que tiene que transcurrir entre una situación y la otra no es más que una transición. Entonces, el hecho de manifestar mi desacuerdo con respecto a cómo está cursando todo no tiene por qué afectar a mi estado de ánimo; principalmente, porque no permito que me afecte moralmente.

Otra cosa distinta es que tenga que adaptarme al medio que emplean las grandes potencias. Afortunadamente para mí, necesito muy poco para sobrevivir. En la actualidad no mantengo ningún vicio y empleo el dinero en cosas como el alimento, la vivienda, la ropa... o sea, lo más básico e imprescindible, sin que por ello tenga que prescindir de algunos dispositivos tecnológicos, ya que estos, por un módico precio, me aportan mucha satisfacción. Internet es un claro ejemplo: por 39 euros al mes me permite estar conectado, desarrollar la creatividad, hablar por teléfono con la familia y verlos si llega el caso mediante una videoconferencia sin tener que añadir coste alguno. Cuento con un móvil de última generación, pero más que nada por las prestaciones de que dispone, como la cámara de vídeo y fotos, ya que en llamadas gasto lo justo dentro de la tarifa plana que tengo contratada.

Mi situación actual con respecto a los gastos, la verdad, no me preocupa mucho. no entro en bares, no como en restaurantes, no voy al cine... pero más que nada porque no lo veo como algo vital para poder sobrevivir. Y, por si alguien piensa que vaya una vida más aburrida, siento decirles que, en mi caso, no tengo tiempo ni de aburrirme: el aburrimiento como tal no existe y «solo las personas aburridas son las que padecen el aburrimiento». En ese caso encuentro absurdo ir de un sitio para otro cuando al final siempre terminan aburriéndose. En ese sentido, me siento una persona dichosa y privilegiada. Las cosas tienen la importancia que uno les quiera dar y entiendo que no es necesario dejarse arrastrar en ningún momento por ninguna adversidad. Por inverosímil que parezca, es algo que se puede llegar a dominar, siendo conscientes de que «si un problema tiene solución para qué sufrir, y si no lo tiene, pues lo mismo».

Para mí está claro que todo depende de uno y no de lo que nos rodea. Esto es algo que se suele alcanzar después de haber pasado por diferentes circunstancias en la vida, ya que a través de las adversidades podemos adquirir experiencia y, en caso de que se presente una situación parecida, juegas con la ventaja de que ahora sabrás cómo defenderte. Todo ello te hace más fuerte frente a los reveses, te hace crecer y madurar como ser humano. Se aprende mucho más cuando tienes que enfrentarte a la cruda realidad de la vida. Otros, en cambio, prefieren evitar la realidad de sus días jugando a vivir buscando aventuras de amor o amistad por Internet. Entiendo que no hay ningún medio más eficaz para resolver cualquier problema que haciéndole frente, y no evadir la realidad creyendo que todo en la vida es virtual... En fin, cada uno ha de responder y afrontar la vida según sea dueño de sus actos.

Enfermera: Estoy de acuerdo contigo en todo. Quizás el problema lo tengo yo, que soy muy susceptible cuando leo algo; soy sumamente emocional. Pero también, al igual que tú, intento que nada me afecte demasiado. Yo tampoco soy de mucho gasto, soy feliz con cosas muy sencillas. Sin embargo, en Internet soy nueva; nunca me había atraído la tecnología porque me resulta un poco fría, pero desde que me he metido en estos sitios pienso que, además de servir como entretenimiento, es el futuro y como herramienta de trabajo es muy útil.




1 comentario:

  1. El episodio desarrolla desde el comienzo una reflexión sobre la relación entre locura, creatividad y libertad de pensamiento. Albañil 62 distingue entre la enfermedad mental y una forma de «locura» entendida como capacidad para cuestionar lo establecido, imaginar posibilidades diferentes y contemplar la realidad desde perspectivas poco convencionales. La locura adquiere así un valor positivo cuando permite al individuo escapar de los límites impuestos por el pensamiento común.


    La referencia a quienes fueron considerados «locos» por enfrentarse a las ideas dominantes introduce una reflexión sobre el precio que puede pagar quien se atreve a desafiar las convenciones. Albañil 62 considera que la sociedad continúa utilizando la etiqueta de «loco» para desacreditar a quienes cuestionan determinadas estructuras o formas de poder. La clasificación social del individuo depende así, en ocasiones, más de su capacidad para adaptarse que del valor real de sus ideas.

    Otro de los grandes ejes del episodio es la supervivencia. Albañil 62 considera que sobrevivir no consiste únicamente en mantenerse con vida, sino también en luchar para garantizar que esa supervivencia pueda mantenerse en el futuro. Para ello establece una comparación entre las distintas especies, que se agrupan en familias, manadas, colonias o rebaños, y el ser humano contemporáneo, cada vez más individualizado. El autor plantea así una crítica a una sociedad en la que los intereses particulares pueden imponerse sobre el bien colectivo.
    La naturaleza adquiere una presencia casi personificada a lo largo del episodio. Enfermera interpreta Los pájaros, de Alfred Hitchcock, como una metáfora de una posible rebelión de la naturaleza frente al comportamiento destructivo de los seres humanos. Posteriormente, ambos personajes reflexionan sobre la capacidad de la Tierra para sobrevivir incluso a grandes catástrofes y continuar generando vida. La naturaleza aparece, por tanto, no como un elemento pasivo al servicio del hombre, sino como una realidad con capacidad propia de transformación y supervivencia.

    El episodio plantea una visión especialmente crítica de la conducta humana. Albañil 62 considera que la especie que se define como racional es, paradójicamente, la que más pone en peligro las condiciones necesarias para su propia supervivencia. La comparación del ser humano con una enfermedad que afecta a la Tierra lleva esta crítica hasta su máxima expresión. El problema no reside únicamente en el deterioro ambiental, sino en la incapacidad del individuo y de la sociedad para reaccionar colectivamente antes de que las consecuencias sean irreversibles.

    Frente a la visión aparentemente pesimista de sus reflexiones sociales y medioambientales, Albañil 62 deja claro que personalmente no se considera derrotado. Las dificultades económicas y las circunstancias adversas son interpretadas como experiencias capaces de proporcionar conocimiento y fortaleza. El protagonista defiende la necesidad de enfrentarse a los problemas en lugar de huir de ellos, porque cada dificultad superada proporciona experiencia para afrontar mejor las que puedan aparecer posteriormente.

    El episodio concluye reforzando una filosofía de vida basada en la sencillez y en la capacidad de otorgar a cada cosa la importancia que realmente merece. Albañil 62 no considera imprescindible disponer de grandes recursos económicos para sentirse satisfecho, sino que valora especialmente aquello que necesita para vivir y algunas herramientas que le permiten desarrollar su creatividad y mantener el contacto con los demás. Frente al consumismo y a la dependencia de determinadas comodidades, reivindica una existencia más austera, autónoma y consciente.

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