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Bienvenidos al foro: ¿Qué crees que aportas en Interchat y en la vida?
Creado por Albañil 62.
Secretaria: Buenos días, amigos. Es una verdadera lástima leer todos esos comentarios grotescos y, por más que lo intento, no los entiendo. Conocen a Albañil 62 hace años y, si no lo quieren leer, no lo hagan; pero no comprendo para qué venir a molestar o dejar comentarios de este tipo. ¿Para qué? ¿Qué ganan con eso? ¿Que Enfermera es Patoja o que Patoja es Albañil 62? He de decirles que estuve conversando a través de una videoconferencia con ellos y puedo dar fe de que no se trata de la misma persona. La verdad es que no entiendo que gasten su tiempo e imaginación en hacer públicas sus estúpidas conclusiones, y menos aún que otros se presten a creer que son ciertas.
He sufrido en persona la pérdida de gente que decía ser mi amiga —y así mismo lo sentía— por el simple hecho de agregar a Albañil 62 a mi lista de amistades en este lugar; pero no me arrepiento de nada: ellos me mostraron quiénes eran en realidad. Un amigo no te impone condiciones, un amigo respecta tu opinión o te muestra sus motivos; y a mí, ninguno de ellos me mostró nada, exceptuando a Albañil 62 y a Patoja. Quizás sea cierto que no esté entrando mucho aquí y no lea todos los foros; estoy muy bien acompañada y no consigo tiempo libre para entrar en Interchat ni darle la atención que merecen mis amigos. Eso me lo enseñó Albañil 62 cuando me dijo por qué no le gustaba añadir amigos en las redes sociales: «¿Para qué tener muchos si después no puedes atenderlos como se merecen?». En eso coincidió con Víctor, mi grandote, que me dice lo mismo... Albañil 62, un beso, amigo... Y, como le dices a Enfermera, continúen los dos en la suya e ignoren. Amigo, no des más explicaciones, no lo necesitas; quien te conoce te acepta como eres, con tus defectos y virtudes, así como tú nos aceptas a cada uno de nosotros.
El Demonio: Albañil y «escritor», más te vale que te cuides. Te sigue mi abogado desde que la otra vez le comenté lo del vídeo, para decirme que tranquilo, que te llevaremos a los tribunales y que está todo a mi favor. Me ha mandado esto por email... Condiciones Generales: La editorial se reserva el derecho de rechazar la publicación de obras que promuevan divisiones o discriminaciones basadas en motivos de sexo, raza, religión, nacionalidad, orientación sexual, política o sociocultural. Igualmente aquellas que inciten a la violencia, al odio o cualquier contenido de carácter sexual explícito. Este rechazo será ejercitado bajo su único y exclusivo criterio y de una forma inapelable.
Albañil 62: Hola, buenos días a todos. El Demonio, señor, veo que su obsesión es tan descabezada como improductiva. El texto que afirma haber recibido no es más que un extracto de las normas de uno de los grupos literarios a los que estoy adscrito. Corra a ponerme una demanda, que quizás sea el que consiga lanzarme a la fama que tanto anhelo. Bromas aparte, déjeme decirle que si actúa así conseguirá quedar como un ignorante por asegurar algo sin tener conocimiento de causa. Antes aseguraba que el vídeo era ilegal, ahora que lo es el libro... ¿cuál será la próxima excusa para tratar de desacreditarme? Más le valdría que se dedicase a hacer algo productivo, aunque simplemente sea para su propio beneficio.
Por otro lado, decirle que ambos vivimos en un país libre donde la libertad de expresión está permitida. ¿Acaso cree que lo interesante del libro es el comportamiento de tres miserables que en ningún caso se asemejan a la ficción? Le recuerdo que el peor enemigo que usted tiene no es otro que usted mismo y el complejo de inferioridad que padece; si está buscando algún culpable con respecto a su situación personal, recuerde que es usted mismo. Así es que, si aún le queda algo de sentido común, le ruego que deje de hacer el ridículo, que ya cuenta con edad suficiente como para comprender que no todo tiene que ser como usted lo ve. Me resulta penoso que haya seguido el libro a través del foro y aún crea que lo importante en él sean esos personajes que aparecen allí simplemente de relleno, ya que son personas vacías que nada más buscan su propia satisfacción. ¡Qué lástima de vidas echadas a perder!
Y retornando otra vez hacia la misiva que asegura haber recibido, decirle que para no ser publicado hace falta que la editorial lo entienda tal cual usted lo ha manifestado, y créame que lo siento de veras, pero las últimas noticias que tengo de la editorial es que todo sigue adelante y que en breve saldrá a la venta. Así es que siga fomentando la publicidad, que igual consigue lo contrario de lo que pretende. Permítame decirle que su comportamiento deja en muy mal lugar a su capacidad intelectual. Hágame caso, no pierda su tiempo en medirse con alguien al que no conoce de nada, por mucho que este aparezca en Internet. En cuanto a la profesionalidad del supuesto abogado, también deja mucho que desear al no advertirle que no haga públicas sus intenciones. Tengo mucha imaginación, pero siento decirle que hay historias difíciles de creer, y ahí es donde se demuestra la capacidad de ser escritor, el cual tiene que hacer creíble aquello que cuenta; y mire si tengo ilusión en alcanzar mi meta, que he logrado que alguno de los personajes se sienta identificado.
¡A ver si se aclara de una vez por todas! Anteriormente dijo que en el libro lo que contaba era mi vida; cosa que, de ser así como piensa, ¿qué fundamentos o argumentos pretende llevar a los tribunales? Creo que su abogado ha visto de dónde sacar dinero fácilmente. En mi opinión, le vendría bastante mejor que ese dinero empleado en ese supuesto abogado lo gastase, y ahora muy en serio, en algo más efectivo como la consulta de un psicólogo; son más económicos y la mayoría de las veces son eficaces, siempre y cuando el enfermo siga las indicaciones. ¡No insista! Ya ha dejado demostrado quién es en realidad y sus limitaciones. Esto es un consejo para que no se empeñe en demostrar aquello que no es: inteligente. La inteligencia es algo que no basta con decirla; además, hay que demostrarla. Y sus limitaciones las está dejando bien claras, «amigo», y le informo que el texto entrecomillado suele ser utilizado en diálogos irónicos; le aclaro este punto porque deja evidencias de que desconoce para qué sirven los signos gramaticales, y me baso en cómo ha interpretado los mismos en el libro expuesto en el otro foro que mantengo abierto en paralelo a este.
La verdad es que no entiendo cómo ha podido llegar a la conclusión de que en él hablo de usted y de sus amigos y, por lo que a mí respecta, su capacidad de comprensión dice bien poco a su favor. Haciendo uso de algunas de sus citaciones habituales: «No se pueden pedir peras al olmo». Usted mismo, con su forma de escribir y su manera de comportarse, se describe tal cual es y, por tanto, es el único responsable de ser el hazmerreír de la página. Por último, no trate de hacerme responsable de sus actos.
Ángel de amor: ¡Júas, júas, júas...! Pero si yo por lo que estoy enfadado es por no ser un personaje principal en este futuro bestseller. Anda, modifícalo y hazme ser parte fundamental de este próximo Premio Cervantes. ¡Júas, júas, júas, júas...! Si te hace falta un socio capitalista, pide por tu boquita, que como el dinero lo tengo por castigo, ¡cuenta conmigo, campeón!
Albañil 62: Hay quienes no necesitan enemigos para echarse tierra por encima; no dan para más. Aquí, a través de la escritura, queda reflejado el perfil de quién y cómo es cada cual y, al igual que en la vida, cada quien queda en el lugar que le corresponde.
Ángel de amor: En eso estoy de acuerdo: tú quedas como un mentiroso compulsivo, con una mente enferma y calenturienta que deja mucho que desear... ¡Júas, júas, júas...!
El Demonio: Tú, suma y sigue...
Albañil 62: A las pruebas me remito, Ángel de amor. ¿No tiene nada mejor que hacer un empresario a estas horas que perder el tiempo con escritores de tres al cuarto? En cuanto al otro, creo que es demasiado tarde para empezar a estudiar matemáticas: sigue sumando, que los beneficios serán mayores, pero ten cuidado no te equivoques y sean para quien menos deseas. Ya veo que te has quedado sin palabras y has tenido que innovar con algo tan sencillo porque tu cabeza no da para más.
Salid un rato a la calle, que os dé el aire y despejéis tan ilustradas, poderosas y privilegiadas mentes, tan ávidas de adquirir conocimientos que os llevan a ver incluso más allá de la realidad. ¡Y pensar que un día fuisteis el espermatozoide más capacitado! ¡Qué poca calidad seminal y herencia genética! Eso me hace pensar vuestro comportamiento, ya que los conocimientos adquiridos posteriormente de bien poco os han servido. Todo esto que argumento está basado en el comportamiento de unos seres cuya vida no es más que un vacío en el espacio y que ni siquiera les interesa a ellos mismos; ese concepto es el que dejan reflejado en su manera de actuar. Aquel que esté falto de razones y argumentos, además de buscar un culpable a su penosa situación, recurrirá siempre al insulto para expresar su desconcierto; a las pruebas me remito, solo es cuestión de leer lo escrito en cada caso por uno mismo. Bueno, «amigos», voy a pasear un rato, que aparte de esto también mantengo vida social fuera de lo virtual. No tengo que preocuparme si mi empresa funciona bien, ni de si me dejaron algún mensaje en el contestador para algún arreglo de fontanería... ni siquiera me tengo que preocupar del móvil, ya que, al no tener amigos, nadie me molesta. Eso es vivir a pierna suelta y con libertad, incluida la de expresión.
Enfermera: ¡Buenos días, Albañil! He recibido hace unos días un texto de una amiga dedicado a la amistad. Se titula «Los clavos de la reja».
Hubo una vez un niño que tenía muy mal genio. Su padre le regaló una caja de clavos y le dijo que, cada vez que perdiera el control, tenía que clavar un clavo en la parte trasera de la reja. El primer día, el niño había clavado 37 clavos en la reja. Durante las próximas semanas, como había aprendido a controlar su rabia, la cantidad de clavos comenzó a disminuir diariamente, y descubrió que era más fácil controlar su temperamento que clavar los clavos en la reja. Finalmente, llegó el día en que el niño no perdió los estribos. Le contó a su padre sobre esto y su padre le sugirió que, por cada día que se pudiera controlar, sacara un clavo.
Los días transcurrieron y el niño finalmente le pudo contar a su padre que había sacado todos los clavos. El padre tomó a su hijo de la mano y lo llevó hasta la reja. Le dijo: "Has hecho bien, hijo mío, pero mira los hoyos que hay en la reja; esta nunca volverá a ser la misma. Cuando dices las cosas con rabia, dejan una cicatriz igual que esta. Le puedes clavar un cuchillo a un hombre y luego sacárselo, pero no importa cuántas veces le pidas perdón, la herida siempre seguirá ahí. Una herida verbal es tan dañina como una física. Recuerda que los amigos son joyas muy escasas; te hacen reír y te alientan para que progreses, te prestan un oído, comparten palabras de aprecio y siempre quieren abrirnos su corazón".
Albañil, tú eres mi amigo y me siento honrada. Perdóname si alguna vez he dejado un «agujero» en tu reja... Te deseo una feliz semana.
Ángel de amor: ¡Campeón...! Ya he salido un rato a la calle y me dio el aire... y de paso fui al banco para que me dieran los extractos. Sigue firme mi propuesta: pide por esa boquita de mentiroso compulsivo, que hoy me siento generoso, hace un día soleado y mis conquistas cibernéticas han dado buenos frutos. Así que aprovéchate, que no todos los días estoy así. ¡Júas, júas, júas...!
El Demonio: A más de uno le van a salir callos en la mano de quitar clavos. ¡Je, je, je!
Albañil 62: Hola, buenas noches, Enfermera. El honor es para mí al hacerme saber que me consideras tu amigo. ¿Y sabes por qué? Porque detrás de esas palabras no hay ningún interés oculto de por medio. También te deseo un feliz fin de semana; y ahora me dedicaré a hacer un poco de limpieza. ¡Pero qué razón tenía mi madre cuando me decía: «Nunca dejes las ventanas abiertas más tiempo que el meramente necesario, hijo, porque al regresar puede que haya entrado mierda»! Así es que voy a dar un «barrido», que la estancia se ha llenado en poco tiempo y, si uno no es capaz de mantener el orden en su propio espacio, corre el riesgo de que este se convierta en otra mierda como las que abundan por estos sitios.

ResponderEliminarEl episodio combina conflicto, ironía, sátira y reflexión sobre la amistad, aunque el enfrentamiento ocupa buena parte del desarrollo.
El capítulo presenta varias partes claramente diferenciadas. Comienza con la intervención de Secretaria, que defiende a Albañil 62 y cuestiona los rumores existentes sobre las identidades de los participantes.
Después se intensifica el conflicto con las intervenciones de El Demonio y Ángel de amor, especialmente alrededor de la publicación del libro y de las supuestas acciones legales contra su autor.
Finalmente aparece Enfermera, que introduce el relato de Los clavos de la reja. Este cambio de tono funciona como una pausa dentro de la confrontación y conduce el episodio hacia el tema de la amistad y las heridas producidas por las palabras.
El narrador tiene una presencia mínima. La historia se construye fundamentalmente a través de las voces de los propios participantes, por lo que el lector debe interpretar los acontecimientos a partir de sus palabras y de sus comportamientos.
Este procedimiento resulta especialmente apropiado para la obra porque permite que cada personaje se retrate a sí mismo mediante su manera de hablar. No es necesario que un narrador explique quién tiene razón: las propias intervenciones proporcionan los elementos para que el lector extraiga sus conclusiones.
Secretaria representa una amistad basada en la confianza personal. Su intervención tiene especial importancia porque afirma haber comprobado directamente que Albañil 62 y Enfermera son personas diferentes y rechaza los rumores que circulan sobre ellos.
El Demonio mantiene su actitud provocadora y utiliza la amenaza legal como un nuevo instrumento de confrontación.
Ángel de amor continúa utilizando la burla y la ironía, incluso convirtiendo la posibilidad de aparecer en el libro en motivo de sarcasmo.
Albañil 62 se encuentra nuevamente en el centro del enfrentamiento. Defiende su obra, responde a las acusaciones y utiliza la ironía como mecanismo constante de respuesta.
Enfermera, en cambio, introduce el elemento afectivo mediante el relato sobre los clavos y su reconocimiento explícito de la amistad que la une a Albañil.
El tema central es la amistad enfrentada al conflicto y a la hostilidad.
Junto a él aparecen otros temas importantes: la libertad de expresión, los rumores, la identidad en Internet, la relación entre realidad y ficción, la provocación, el insulto y las consecuencias de las palabras.
El episodio plantea además una cuestión que recorre buena parte de la obra: la verdadera personalidad de alguien termina manifestándose a través de sus actos y de la forma en que trata a los demás.
Predominan el diálogo, la ironía, la sátira, la exageración y el lenguaje coloquial. Las intervenciones de los personajes están muy diferenciadas, lo que contribuye a crear voces reconocibles.
Destaca especialmente la utilización de Los clavos de la reja como relato simbólico dentro del propio episodio. La imagen de los agujeros que permanecen en la madera después de retirar los clavos funciona como metáfora de las heridas que pueden provocar las palabras.
También resulta significativa la metáfora final de la «limpieza», mediante la cual Albañil 62 convierte el espacio del foro en un lugar que puede llenarse de aquello que considera negativo y que, por tanto, necesita ser eliminado.
El episodio sirve para profundizar en el conflicto existente entre Albañil 62 y sus detractores, pero también para reforzar el contraste entre dos maneras de relacionarse con los demás.
Por una parte están la provocación, la acusación y el insulto; por otra, la amistad, la confianza y el reconocimiento personal. Esta oposición hace que el episodio no sea únicamente una nueva confrontación, sino también una reafirmación de uno de los vínculos positivos de la obra.
Además, vuelve a aparecer el componente metanarrativo: los personajes discuten sobre un libro en el que algunos creen reconocerse, mezclando deliberadamente realidad y ficción.